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Es mujer, árabe y lidera un organismo de derechos humanos: “Es una lucha diaria”

Amina Bouayach es la primera presidenta del Consejo Nacional Marroquí de Derechos Humanos. Y analiza los debates que dejó el Mundial de Qatar.

Los derechos humanos en el mundo árabe fueron puestos bajo una lupa antes y durante el recientemente finalizado Mundial de Fútbol de Qatar. Más allá de las cuestiones que siguen en manos de la justicia sobre la participación laboral en la construcción de la infraestructura, muchos de los elementos de los que se debatió antes de la gesta deportiva no se desarrollaron como se había presagiado. ¿Es que nos encontramos con un mundo diferente al presupuesto? ¿Es que fue una puesta en escena para el Mundial? ¿Será que desde occidente se tejían prejuicios?

Amina Bouayach nació hace 65 años en Tetuan, Marruecos. Activista en la defensa de los derechos humanos, la igualdad de género y la democracia, ha trabajado en grandes temas de derechos humanos en Marruecos, como la tortura, los derechos de los refugiados y de las mujeres. Es la primera en su género en haber sido nombrada oficialmente presidente del Consejo Nacional Marroquí de Derechos Humanos, la primera con este cargo en países árabes. Ha sido vicepresidenta y luego secretaria general de la Federación Internacional de Ligas de Derechos Humanos.

“La ley no siempre se ve en la vida cotidiana y se necesita un cambio de paradigma -explica en charla exclusiva con Clarín-. Las personas necesitan apreciar a diario el contenido de los derechos humanos. Creemos que la garantía de la efectividad de los derechos es un enfoque holístico que no se limita a lo legislativo en la consagración, sino también a lo extralegislativo en este proceso de garantía y goce efectivo de los derechos universales”, explica.

Y sigue: “Creo que esta es una mirada que, como expresión del mundo árabe, se ha podido percibir en esta justa deportiva. La efectividad de los derechos pasa por acciones regulares y una evaluación permanente de las políticas públicas. Los debates presentados en este evento creo que propusieron reflexión sobre lo que significa recibir a quienes no tienen las mismas costumbres y cómo, sin perder identidad, poder acogerlos con cordialidad”.

-¿Qué desafíos cree que, a partir de la experiencia de Qatar, aún tiene el mundo árabe para con los derechos humanos?

-La efectividad de los derechos, es decir, el acceso efectivo a ellos, es un proceso que debe ser constantemente nutrido y perfeccionado, e incluso adaptado a los diferentes progresos que surgen de vez en cuando. Un evento internacional fue un desafío para este lado del planeta que no había tenido la oportunidad de hacerlo antes. En la lucha diaria por los derechos, nunca se debe dejar de trabajar para lograr objetivos que parecen, en vista de las sucesivas crisis globales de las que todos somos testigos, cada vez más difíciles de alcanzar. Creo que esta es la preocupación compartida por todos los defensores de los derechos humanos, ya sea en Marruecos o en otros lugares. La universalidad de los derechos, en sí misma, presupone que no se puede hacer ninguna distinción o clasificación sobre la base de especificidades particulares, ya sean marroquíes, españoles, europeos, árabes, americanos o chinos.

-Mucho se habló de las violaciones a los derechos humanos entre grupos de trabajadores que estuvieron involucrados en tareas de infraestructura en Qatar. ¿Qué opinión le merece esta particular condición?

-Varios países se enfrentan a desafíos relacionados con la efectividad de los derechos económicos y sociales, que requieren recursos pero también el fortalecimiento de la buena gobernanza, el fortalecimiento de la cooperación internacional y un amplio intercambio de mejores prácticas internacionales. En Marruecos, por ejemplo, hemos lanzado recientemente varias iniciativas a gran escala, como el registro social y la protección social.

-¿Cuáles son las experiencias que Marruecos puede transmitir al mundo árabe en esta materia?

-No somos perfectos, y especialmente nos interesa la lógica del intercambio mutuo de experiencias. En este proceso, ya estamos compartiendo algunas políticas en el área de justicia transicional, la gestión de la crisis sanitaria, nuestro mecanismo de prevención de la tortura; la lucha contra el radicalismo, la elección del enfoque de acción que llamamos “Triple P”: la prevención de violaciones, la protección de las víctimas y la promoción de los derechos humanos.

-Marruecos se ha convertido en un paradigma en materia de violencia de género.

-Es una tarea que nunca dejo de denunciar. Es una prioridad y una línea estratégica de trabajo para la institución nacional de derechos humanos que presido. Ante este fenómeno, que personalmente califico como una pandemia silenciosa, necesitamos más que pasos individuales de cada país, sino un enfoque concertado y una “vacuna universal” para inmunizar a nuestras sociedades. Próximamente publicaremos un informe sobre la denuncia de casos de violencia de género, resultado de una campaña dedicada lanzada en noviembre de 2021 que duró todo un año.

-De un modo paradógico, mientras muchas mujeres occidentales dudaban en asistir a Qatar, o se hacía viral la reivindicación de derechos de las mujeres en Irán, el rey Mohammed VI de Marruecos llamaba a una nueva etapa de igualdad entre hombres y mujeres. ¿Qué significado tangible tiene esto?

-Es una nueva etapa fundamental en el proceso de reformas emprendido en el país. El principio de paridad de género es una condición inevitable para la consolidación de cualquier estado de derecho, con la plena participación de las mujeres en todos los sectores. Estas decisiones tendrán impactos positivos a nivel social, político y económico.

-Este último Mundial ha sido el primero que hizo uso de la inteligencia artificial en diferentes situaciones. Usted se ha mostrado especialmente preocupada por los desafíos emergentes que representa. ¿Por qué?

Los desafíos emergentes que amenazan a nuestras sociedades en la era digital son importantes. Incluyen temas como como la protección de la privacidad, la desinformación, la manipulación, el extremismo y los desafíos relacionados con el uso de la inteligencia artificial. Es cierto que lo digital y los algoritmos revolucionarán nuestra forma de vida, pero su impacto y las consecuencias no sólo sobre los derechos humanos, sino también sobre la democracia y el estado de derecho dejan nubes que no interpretamos claramente en el futuro. Es un espacio en el que empezamos a movernos desde los derechos humanos y que estamos palpando con cautela.

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