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Alberto Rodríguez Saá: “La doble conducción es horrorosa, no funciona en ningún lado del mundo”

El gobernador de la provincia de San Luis, que va por su cuarto mandato, dice que no le gusta la política y que si puede abrirse, mejor. Analiza la situación del Frente de Todos, el rol de Sergio Massa como superministro de Economía y el de los gobernadores frente a las elecciones de 2023.​

¿Cuál es tu visión de lo que está sucediendo, tu interpretación del atentado a la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner?

Fue un intento de magnicidio absolutamente repudiable que conmovió a todos. Hay un instante, cuando ves en la televisión el arma apuntando a la cabeza de la señora vicepresidenta, que genera mucha angustia. Cuando el arma falla y no se produce el ataque, gracias a Dios no se produce una tragedia, y ella se encuentra ya segura, entiendo que hay una suerte de alivio en todos de que no sucedió la tragedia. Ahí viene un punto que debemos pensar todos y encontrar una salida a esta situación de pacificación, de prudencia, de bajar los decibeles de las discusiones y pensar que estas cosas no deben pasar nunca más. ¿Y cómo hacemos todos para contribuir a que esto no pase? Esto es como yo creo que debió trabajarse. No me gustó cómo siguió, porque de alguna manera después siguieron tirándose más piedras. Siguió con más bronca, todo, y aparece un grupo que no hay todavía un pronunciamiento serio que diga qué sucedió esa noche, si hay ramificaciones, hasta dónde llegan, qué es este grupo. Entonces, el tema debió ser tratado de una manera en que se mostrara una luz al final del túnel, donde pudiéramos los argentinos decir: esto no debe pasar, no puede pasar. Debemos mejorar la calidad del diálogo entre los argentinos y terminar con esta situación de agonía, de conmoción. Esto es lo que pienso yo de cómo debió tratarse; se ha tratado de otra manera. El feriado para mí no fue bueno. Y plantear la discusión tratando de no decirlo, pero con reproches, termina como estamos, que al final no sabemos todavía oficialmente qué pasó. Y menos todavía un diálogo que nos permita saber que esto lo entendimos, que no puede pasar y mejorar. Y ahora me voy a otro temita más fácil, para entendernos en este. Con la pandemia, la recomendación que hizo la Iglesia Católica fue “salgamos unidos y mejores”. Salimos divididos y no sé si mejores, tal vez igual o peor de la pandemia. Los argentinos no aprendemos, insistimos con pelearnos, generar una grieta que no hace bien a nadie, nos perjudica a todos. 

Tu testimonio tiene un particular valor, porque sos un iconoclasta, siempre te comportaste de manera autónoma. ¿Cómo crees que la grieta afecta el día a día, un pensamiento rápido en el que todo el mundo se va de un lado a otro con mucha facilidad?

La grieta es tremenda, nos afecta todos los días. Nos hace perder tiempo, no nos paramos en el lugar correcto. Trabajamos con la ideología equivocada, nos hace perder la esperanza, no nos da futuro, y hasta perdemos calidad democrática. La brecha marca la agenda de todos los días según el último insulto que se escuchó, y eso tapa todos los problemas, porque estamos hablando de ese insulto, y así. Y además de tapar los problemas, estratégicamente paraliza al país en lo que debe resolver el país, que son los grandes temas nacionales. Te hace perder esperanzas, porque es probable que los insultos o las cosas que se dicen, pongámosle a cada una de las partes que tengan el 50% o el 60% de razón. Y si le preguntás, te va a decir: “En realidad, exagero un 10%, tengo el 90% de razón”. Pero algo de la otra parte también tiene algo de razón. Entonces, esto se profundiza, no genera diálogo. A la propuesta de uno, la respuesta del otro es no, no se discute nada. Hay solo blancos y negros, no hay ningún grisado. Y así no se construye nada en política. Ahora viene la grieta y, asimismo, se producen grietas entre las grietas, entre los dos bandos. Vamos a poner que, además, enrarecen un razonamiento para ver cómo se va a resolver democráticamente y de la mejor manera la vida de los argentinos el año que viene, que hay elecciones a presidente; entonces se termina fomentando que quienes tienen el paquete mayoritario en cada una de las caras de la misma moneda favorecen la grieta, porque, de alguna manera, va a terminar imponiéndose, en estas condiciones de grieta, una opción. Entonces, quienes hoy tienen un 15% de apoyo del electorado, un 15% positivo y un 60% negativo, pero ese 15% positivo es un paquete mayoritario dentro de la grieta, y si lo fomentan son los líderes de la grieta. Entonces, llegamos a una situación que los argentinos vamos a optar entre Guatemala y Guatepeor. La grieta, y acá cierro el concepto, es una misma moneda con dos caras. En una cara está Cristina y en la otra cara está Macri. Esa moneda se llama deuda externa, hambre, desocupación, falta de calidad en el empleo, la Argentina no crece. Esa moneda se llama negación de los problemas del cambio climático. Se llama no entender que estamos viviendo la revolución de la inteligencia. Sacamos a la Argentina del mundo. Esto es la moneda de la grieta con dos caras y que nos lleva a esta situación donde nos tenemos que encolumnar, o no, en una de las dos caras. Y los que no se encolumnan no tienen voz, y es muy difícil. 

Alberto, vos sos de las personas que no se encolumnan; de hecho, incluso hasta en tus divergencias, cuando votás en contra de que Alberto Fernández fuera presidente del justicialismo. ¿Podrías resumir, para los lectores, la política día a día, de dónde resulta esa actitud que te define iconoclasta? 

Tengo un espíritu crítico y mucha libertad, entiendo que está ahí la cosa. En San Luis siempre pensé que si las políticas nacionales no son favorables o buenas para San Luis, nosotros no tenemos por qué seguirlas. Entonces crece el federalismo, que te da una razón para pensar, y por otro lado, te estás oponiendo a una política nacional, que eso es muy fuerte en la Argentina. Que desde una provincia chiquitita o un lugar de poco o nada de poder, les digas cosas a los grandes y, sobre todo, al círculo rojo y, sobre todo, en los temas de la economía. Creo que es libertad y espíritu crítico. En el tema del Partido Justicialista, es de alguna manera un centro importante para unir y cumplir los sueños que tenemos los peronistas o algunos, o los que tengo yo, por lo menos. Había una elección y consideré que en esa elección no nos permitían llegar a elección interna. Teníamos nosotros más avales que la otra parte, y nos sacaron de la competencia, y se consagró a quienes tenían menos. Entonces, ahí chillamos, pataleamos un poco y llegamos a la jueza electoral. Pero después, cuando venía la elección, levantamos las acciones judiciales para evitar que de alguna manera se complicara la elección o complicara el peronismo la elección y que de alguna forma después nos juzgaran en el tiempo como que fuimos nosotros los que provocamos esa situación. 

Escuchá la entrevista completa en Radio Perfil FM 101.9.

por Jorge Fontevecchia

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