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“El enemigo es Mauricio Macri y no lo estamos viendo”, la advertencia de los “neutrales” que intenta frenar la interna entre Alberto Fernández y Cristina Kirchner

El Frente de Todos está en un punto de ebullición. El desconcierto puertas adentro es absoluto y ni siquiera en las primeras líneas que rodean a Alberto Fernández y Cristina Kirchner le escapan a la incertidumbre respecto a lo que puede llegar a ocurrir en el corto plazo. En medio de los rumores que dan cuenta de que la vicepresidenta podría emitir una carta diferenciándose todavía más del dirigente que eligió en 2019 para encabezar la fórmula, crece la preocupación de sectores que si bien no pueden ser considerados “neutrales”, intentan mantener cierta equidistancia ante el fuego cruzado.

El más reciente intento por hacer reaccionar a la cúpula frentetodista llegó este martes a la noche desde La Matanza, donde una veintena de intendentes y dirigentes territoriales de la primera y de la tercera sección electoral se congregaron para reclamar la unidad y cambios urgentes en la gestión.

Con la inflación y la inseguridad como eje, alcaldes que responden a distintas terminales políticas de poder coincidieron en que Alberto y Cristina tienen que dejar de lado las diferencias, reunirse y definir un plan concreto para los dos años de mandato que restan. Tras dos años de pandemia, los dirigentes entienden que el impacto de la guerra complicará todavía más el escenario económico y social y que los dos máximos exponentes de la coalición deben poner fin al enfrentamiento que mantienen desde largos meses y que se profundizó ante el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional.

Aunque no faltaron diferencias entre los diagnósticos que cada uno hizo -confluyeron cristinistas, albertistas, peronistas históricos y de la nueva generación de alcaldes- el denominador común en el Club Huracán de San Justo, donde el intendente Fernando Espinoza y la vicegobernadora Verónica Magario oficiaron de anfitriones, fue la larga agenda de problemas que trasladan los vecinos. Y la figura de Mauricio Macri.

A diferencia de lo que ocurrió en la Casa Rosada y en las filas K, la reaparición mediática del ex Presidente no pasó desapercibida. “El enemigo es Macri y no lo estamos viendo venir. Nos estamos matando entre nosotros y ellos se agrandan: reapareció y nadie salió a cruzarlo”, es la advertencia que, según confiaron a Clarín fuentes de la reunión, esbozó un dirigente en el marco de “confianza a medias” que hubo en la cita.

Sucede que se priorizó trazar un encuentro lo más amplio posible, para fortalecer los reclamos y el pedido de reuniones que se les transmitirá al Presidente, la vice y el gobernador Axel Kicillof, pero donde cada uno habló cuidando sus palabras, sabiendo que su mensaje no sería un secreto y llegaría directamente a oídos rivales.

Además de Magario, en el encuentro estuvieron desde el gobierno de la Provincia, el jefe de gabinete bonaerense, Martín Insaurralde, y el ministro de Infraestructura y Servicios Públicos de la Provincia, Leonardo Nardini. Entre los intendentes, a Espinoza lo secundaron Juan Fabiani (Almirante Brown) quien compartió escena con el diputado provincial y alcalde en uso de licencia Mariano Cascallares; Alejo Chornobroff (Avellaneda), Juan José Mussi (Berazategui), Fabián Cagliardi (Berisso), Marisa Fassi (Cañuelas), Carlos Ramil (Escobar), Federico Achával (Pilar), Nicolás Mantegazza (San Vicente), Karina Menéndez (Merlo), Marina Lesci (Lomas de Zamora) y Andrés Watson (Florencio Varela); los “albertistas” Alberto Descalzo (Ituzaingó) y Gastón Granados (Ezeiza), y los camporistas Juan Ustarroz (Mercedes) y Mayra Mendoza (Quilmes).

Antes de que trascendiera este encuentro, en un martes plagado de especulaciones y temor del albertismo por una nueva carta “rupturista” de Cristina, en los pasillos de Casa Rosada el razonamiento era similar. “Somos los peores por firmar con el FMI algo más light que lo que firmó Néstor (Kirchner) en su momento, pero que vuelva Macri, ¿no?”, interpeló con cierta bronca un funcionario que asume que su vida en la función pública terminará cuando su amigo Alberto deje el poder. El dirigente aludió a la total indiferencia que, con excepción del dirigente camionero Pablo Moyano, se recibió el regreso del ex Presidente a las entrevistas televisivas y la novedad de que iba a jugar al bridge en Italia. “No podemos dejar que aparezca así como si nada y no le facturemos el quilombo que nos dejó”, agregó. 

Alguien intentó encontrarle explicación a esa concesión. “Es cierto que a veces pegarle a Macri puede ayudar a terminar juntándolos a ellos (por Juntos por el Cambio) y la idea es no interrumpir a tu enemigo cuando se está equivocando. Pero ojalá fuera todo una estrategia: no hay plan ni para dividirlos”. 

El pedido de poner foco en que el rival es Macri también estuvo presente en el comunicado de los intendentes, aunque no de la manera que todos hubieran querido. Ese que ese tramo se utilizó para realzar a la vicepresidenta y reparar en que es Fernández el único responsable de resolver los problemas. “En 2019 le pedimos todos los esfuerzos a Cristina para unirnos y ganarle a Macri y Vidal tras los cuatro años de un gobierno neoliberal que nos dejó una deuda impagable, 50% de pobreza, mega tarifazos del 3000%, perdida del poder adquisitivo en los salarios y una desocupación del 12%. La actual Vicepresidenta, en un gesto extraordinario, cambió el rumbo de la historia y pudimos consolidar la victoria del Frente de Todos en primera vuelta. Hoy, le pedimos al presidente Alberto Fernández los máximos esfuerzos para, luego de la pandemia, y siendo conscientes de las dificultades que atraviesa el mundo por la guerra, garantizar la mesa de las familias argentinas”, dice el escrito difundido primero desde las filas que responden a Insaurralde. Hay quienes señalaron, a propósito de esto, que Máximo Kirchner estuvo detrás de la redacción de ese documento, algo que fue desmentido cerca de la agrupación juvenil y desde el entorno del lomense. 

Lo concreto es que durante la reunión tanto Magario como Insaurralde y los ministros bonaerenses, que tienen responsabilidad en la gestión, coincidieron con el diagnóstico de dejar atrás la interna y armar una mesa de trabajo con intendentes para enfrentar la suba de precios y combatir la inseguridad. “Estamos todos en la misma más allá de la vereda que defendamos. Si no le cambiamos la vida a la gente va a ser muy difícil que no vuelva Macri o venga alguno de sus empleados”, fue el lapidario mensaje de un alcalde.

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