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Por qué se aceleraron los precios desde que arrancó el congelamiento de Roberto Feletti

Un relevamiento de la consultora Ecolatina muestra que  los precios entraron en una trayectoria divergente y paralela desde el anuncio del congelamiento de precios en octubre del año pasado.

La medición señala que los costos de los productos en los supermercados (en la jerga conocido como canal moderno), se encarecieron más que los de los locales de barrio como la carnicería, la fiambrería o el chino (canales tradicionales).

En los primeros meses del congelamiento y hasta diciembre de 2021, los precios en los súper parecieron morigerarse. Pero en el arranque de este año ambas líneas no sólo no dejaron de subir sino que la inflación de unos y otros establecimientos jamás convergió. 

Según Ecolatina la suba promedio de los precios en los súper entre septiembre de 2021 y marzo de 2022 fue 3,3%. En los chinos, almacenes, etc, 4,2%.

El corolario de la diferencia en la remarcación entre ambos establecimientos revela lo siguiente: la Secretaria de Comercio ‘puede pisar’ los precios de los supermercados pero no la de todos los comercios.

Pero esto no debe verse como una limitación de la Secretaria de Comercio y mucho menos de que hace falta más tiempo para conseguir resultados pues no los habrá. No hay control de precio en el mundo capaz de frenar una inflación de 60%, aún con todos los inspectores en la calle y monitoreando los balances de las empresas. Mucho menos con el grado de informalidad de la economía argentina. 

La inflación en niveles de 60% e inestable es un fenómeno macroeconómico y no microeconómico.

– El Gobierno distorsionó precios a la salida de la pandemia.

– Lo hizo en un contexto de liquidez alta y reactivación mayor a la esperada.

– Pisó el dólar y las tarifas.

– Tomó decisiones como el programa Previaje que encarecieron aún más los costos.

– El Banco Central dejó la tasa de interés por debajo de la inflación.

“El sistema de precios está roto”, concluye Federico Moll, economista de Ecolatina. “El mismo producto puede valer distinto en bocas de expendio muy cercanas. Y hay otros que en términos relativos son más baratos”.

El dólar el año pasado aumentó 23,3%. Pero la inflación 50,9%.

“Las anclas del pasado, como el dólar, ya no sirven”, dice Martín Vauthier, economista de Anker. 

Las empresas buscan adelantar importaciones porque saben que el dólar oficial está atrasado.

Con una tasa cercana a 60% anual, e inestable, la incertidumbre es cada vez mayor y se acortan los horizontes de decisión para las empresas y trabajadores. Cada vez es más difícil planificar niveles de rentabilidad y poder adquisitivo. Saber qué es caro o barato. Qué conviene y qué no.

En un contexto donde es difícil saber qué ocurrirá en el futuro con la moneda, todos se transforman en especuladores. Pero no sólo los que compran departamentos en Miami. Una persona delante de una góndola en un chino también puede comportarse igual comprando esta noche una lata de aceite, ilusionándose con que hoy la pague más barata que mañana.

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