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Cocaína envenenada: oferta, demanda y la “receta renga” del Estado para frenar el drama

La muerte de 24 personas por cocaína envenenada, una tragedia sin precedentes en el país, reactivó la alarma sobre el consumo y la adicción a las drogas. El problema y sus causas persisten luego de décadas.

“El Estado argentino invierte en la lucha contra el narcotráfico, lavado de dinero, persecución policial”, pero “no se enfoca en la demanda, que incluye la prevención, asistencia y reducción de daños”, señaló el psicólogo Juan Carlos Mansilla, psicoterapeuta y director del programa Di que sí, del Centro de Tratamiento y Prevención del Consumo de Drogas en Córdoba.

“Es muy desproporcionada la inversión en problemas de demanda; es mínima”, subrayó Mansilla, que a demás fue director de Desarrollo Territorial en la Secretaría de Políticas Integrales sobre Drogas de la Nación Argentina (Sedronar) desde 2016 hasta 2019.

En el Informe sobre el presupuesto destinado a la salud mental publicado por la Asociación Civil por la Igualdad y la Justicia (ACIJ) en 2021, se detalla que el Estado cubre cuatro entidades en este segmento: la actividad “Apoyo y Promoción de Salud Mental” del Ministerio de Salud, los dos hospitales monovalentes (psiquiátricos) administrados por la Nación (Colonia “Dr. Manuel A. Montes de Oca” y al Hospital Nacional en Red especializado en Salud Mental y Adicciones “Lic. Laura Bonaparte”) y Sedronar.

Según el reporte, la cifra destinada a la actividad “Apoyo y Promoción de la Salud Mental” del Ministerio de Salud disminuyó considerablemente desde 2015. Este programa, que incluye capacitaciones y otro tipo de asistencias a la comunidad, tuvo una reducción de presupuesto del 86,41% entre 2014 y 2020. A pesar de que el presupuesto del 2021 fue 277,14% mayor que el de 2020, sigue estando 78,14% por debajo del de 2014.

La imagen de uno de los pasillos de Puerta 8. Foto: EFE

Por otro lado, el presupuesto asignado a la Sedronar fue relativamente constante desde 2016, pero el informe encontró que ha sido subejecutado desde 2012 hasta 2020.

“En el tema de prevención se invierte muy poco”, alertó el doctor Javier Didia Attas, jefe de la sección de psiquiatría del Hospital Italiano y psicoanalista de la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA). “Los programas de prevención son esporádicos ‒continuó‒ cuando hay una explosión, como pasó con la cocaína, todo el mundo habla de esto y se hace prevención, pero son casos espasmódicos”.

En cuanto a la mortalidad, la última publicación Observatorio Argentino de Drogas presenta las cifras de 2019: fallecieron 80.808 personas de entre 15 y 64 años. De esa cifra, 62,4% eran hombres, 37,3% eran mujeres y 0,3% de sexo no identificado.

Las muertes se clasifican como directas cuando se determina que el consumo de droga fue el causante, mientras que las indirectas se deben a las enfermedades desarrolladas por el consumo frecuente o problemático de una droga.

De las muertes por consumo, se contaron 13.182 casos: 70,4% eran hombres y 29,6% eran mujeres, y las drogas vinculadas fueron el tabaco (80,8%), el alcohol (17,9%), estupefacientes (1,1%) y sustancias ilícitas (0,2%).

El ministro de Seguridad de la provincia de Buenos Aires, Sergio Berni, en una recorrida por hospitales. Foto: AP

Para Esteban Wood, periodista especializado en el tema, el uso y abuso de las drogas también se debe a la perspectiva de la sociedad, además del aparente relajamiento del Estado en cuanto a la educación y prevención.

“Hemos comenzado a aceptar como algo inevitable el consumo de drogas, sobre todo entre jóvenes y adolescentes, y hemos dejado de hacer estadísticas sobre prevalencia de consumo; la última es del 2014”, advirtió Wood, quien también es coordinador de la Estrategia Municipal sobre Drogas de Chascomús y ex funcionario de la Sedronar (2004-2016).

Otro punto clave, según coincidieron Mansilla y Wood, ha sido la transformación de la Sedronar. Este organismo fue creado en 1989 como la Secretaría de Programación para la Prevención de la Drogadicción y la Lucha contra el Narcotráfico, pero parte de sus funciones pasaron a ser responsabilidad del Ministerio de Seguridad en 2017. “Hoy, es un área más de la Jefatura de Gabinete, lo que significa un bajo peso político en la lucha por la prevención”, sentenció Mansilla.

“Sedronar se ocupaba de las políticas de control de oferta, inteligencia criminal y trabajo con los jueces, y también la parte de asistencia y prevención. Si se pierde esa mirada única, se deja de ver la oferta y la demanda como un modelo único”, insistió Esteban Wood.

En este sentido, explicó el especialista, el ataque desigual obstaculizará la eliminación del problema. “Siempre va a haber alguien que querrá consumir y siempre va a haber alguien que querrá vender, y siempre habrá drogas sintéticas nuevas; van apareciendo más rápido que la legislación”, lamentó.

La bolsa con la cocaína rosa, en un allanamiento en Puerta 8.

La situación de las adicciones, admitió Mansilla, “responde a intereses de consumo y de paso de la droga a Europa y Estados Unidos. Son los intereses de las personas que mueven la droga”, lamentó. Es una estrategia de consumo como las aplicadas para promover el consumo del alcohol y el tabaco.

La erradicación como estrategia ideal

“El objetivo es promover la prevención desde el principio, en las escuelas. La prevención es llegar antes de que el consumo ocurra”, subrayó Didia. “Cuando ya hay un consumo, apuntar al abordaje integral desde el consumo de drogas”, pero lo ideal, remarcó, es evitar que los niños y jóvenes entren en contacto con este tipo de sustancias. En cuanto a las personas que sufren la adicción, Didia especificó que sus tratamientos se enfocan en el cese total de consumo y la abstinencia.

“El problema con la prevención es el estigma”, destacó Didia. “No se debe tratar a las personas adictas como delincuentes”, recalcó, porque las personas consumidoras o con adicción se sienten juzgadas por la sociedad, por lo que evitan buscar ayuda o integrarse a los programas de rehabilitación. Remarcó, además, que una tragedia como la ocurrida en Puerta 8 pudo haber sucedido en cualquier estrato social.

“La estrategia que Argentina viene dejando de lado es la reducción de daños”, propuso Mansilla. La reducción de daños, explicó, es un tipo de programa de información destinado a las personas que ya consumen drogas, con la intención de evitar que el riesgo que corren sea mayor y que reduzcan gradualmente el consumo.

“El Estado se ha apartado de cualquier protección hacia el usuario en cuanto a lo que se vende en el mercado negro”, apuntó. La reducción de daños se aplica en España y otros países de Europa, aseguró el psicólogo.

No obstante, Wood sostuvo que la prevención primaria es crucial. “Cuando dejás de hacer prevención y aceptás que es algo inevitable, empezás a hacer lo que se llama reducción de daños, es como decir, ‘si vas a drogarte, que te haga menos daño’, que es lo que pasó con el cartel que publicó el Ministerio de Salud de la provincia de Buenos Aires.

Otro concepto que Didia quiso resaltar es la patología dual. De acuerdo con su explicación, el consumo problemático de drogas está ligado a patologías psicológicas como los trastornos psicótico, depresivo y de bipolaridad. Por esto, enfatizó, las adicciones deben tratarse desde el punto de vista médico, ya que el diagnóstico correcto permitirá utilizar un tratamiento eficaz. También es urgente que los pacientes tengan facilidad de acceso a los tratamientos, afirmó.

La condición de las instituciones es otro punto de base que se debe solucionar. “Aquellos que cuentan con ingresos siempre tienen dónde ir”, apuntó Mansilla. Asimismo, “el Estado sigue trabajando en sectores carenciados, pero los sectores medios están debilitados, hay redes de instituciones que tienen que ser fortalecidas”, subrayó. El psicólogo destacó que la pandemia debilitó aún más a las instituciones privadas y ONG por la dificultad de financiamiento.

Gabriela Torres, actual secretaria de la Sedronar, detalló que se “ampliaron las redes de atención en un 60%”, son 550 sitios de ayuda que se sumaron a los 200 ya existentes. La secretaria añadió que todas las provincias firmaron el Consejo Federal 106 para establecer los lineamientos curriculares que integrarán la prevención en las escuelas.

Gabriela Torres, titular de la Sedronar, junto al gobernador de la Provincia, Axel Kicillof.

También, dijo, se creó una plataforma de capacitación para docentes, gremios y sindicatos que trabajan con adolescentes y niños. Torres aseguró que aproximadamente 10.000 personas al mes toman cursos en línea.

“Hay que tener más lugares de atención; más controles legales, porque el paso de una sustancia legal a ilegal tiene que ver con la posibilidad de acceso que se tiene a esa sustancia”, reconoció Torres e instó a los adultos a “comprometerse más” y a convertirse en la primera instancia de la prevención mediante su comportamiento responsable frente a todo tipo de drogas.

Ley de Salud Mental

La tragedia también trajo de vuelta la petición por de la reforma de la Ley de Salud Mental en cuanto a las internaciones. La ley, sancionada en 2010, establece que las personas que sufren adicciones no pueden ser internadas a menos que ellas mismas den su autorización.

“Lo que se hizo fue desplazar la ayuda a la persona con adicción. Las familias lo dicen y las personas que trabajamos en esto lo decimos”, sentenció Wood. “Sería necesaria la internación obligatoria”, sumó Mansilla, en esos casos en los que la persona que sufre adicción pierde la capacidad de reconocer la gravedad de su condición.

Si bien todos los especialistas coincidieron en que las cifras de adicción van en aumento, sobre todo durante la pandemia, resaltaron que las estrategias existen, pero es necesario que la sociedad adquiera conciencia y que las personas que necesitan ayuda cuenten con organismos para solicitarla.

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