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Tiene 95 años, usa un respirador y sufrió los 41° sin luz: “Salir al balcón es entrar a un volcán”

Chola vive en el 7° piso de un edificio de Belgrano. Tiene 95 años y trabajó toda su vida hasta que hace un año ladrones entraron a su casa anterior, en Bernal, la asaltaron y le dieron una paliza que la dejó internada más de un mes. De manera milagrosa, o heroica, gracias a su fuerza de voluntad, estoicismo y devoción por la autonomía, salió adelante y se recuperó, a excepción de un inconveniente pulmonar. Por ese motivo usa un respirador eléctrico que durante la mayor parte de este martes de calor agobiante no pudo recurrir a él por el masivo corte de luz que afecto a más de 700 mil hogares.

Las redes sociales se convirtieron en depositarias de la bronca, indignación y, especialmente, la impotencia de no poder hacer nada para contrarrestar los más de 40 grados que acusó el mercurio en la agobiante jornada. Insultos por doquier, nombres propios como blancos de las acusaciones y mucha grieta política entre los internautas que defendían al macrismo y los que votaron al kirchnerismo.

Chola transmite paz y candidez. No oculta su desazón, por supuesto, pero siempre manteniendo la sensatez. “No puedo creer que todos los años vivamos la misma situación, ¡cómo puede ser que un país tan importante como es nuestra Argentina, no pueda invertir como se debe! Será que yo soy ingenua, pero yo conocí otro país, que tenía sus diferencias, pero que con las cuestiones básicas tiraba para el mismo lado”.

Se agita Chola, pide disculpas y le habla a Perla, la señora que la acompaña (no le gusta que digan que la cuida, “yo me cuida sola”, comentará luego), para que la lleva al balcón. “Para que tome un poco de aire”, dice Perla, que hace de vocera, mientras le masajea la espalda. “Pero salir al balcón es como entrar a un volcán“. Inhala y exhala Chola. Retoma. “Es como que recargo baterías”, se ríe la señora que admira a Mirtha Legrand y con quien pudo hablar cuando estuvo internada después de la golpiza.

Chola junto a Perla, la señora que la cuida. “Fotos de ahora, sin luz y en casa no te voy a pasar”, dice coqueta.

Aleandro, hijo de Chola, quería pasar a buscar a su madre y llevarla a su casa de Villa Urquiza, donde sí tiene luz, “pero un familiar está transitando la recta final del coronavirus y no quiero exponer a mi vieja. Tengo una bronca bárbara, porque si bien ella está bien, padece la falta de aire y va de la cama al balcón porque se cansa, se agita mucho. Estuve llamando a Edenor varias veces y cuando me comuniqué me dijeron que estaban solucionando el problema y que la luz volverá de manera escalonada”.

Chola, pese a su edad y a lo que padeció a fines de 2020, es una mujer activa, que sale todos los días. “Siempre fui inquieta, movediza, independiente, si fuera por mí volvería al trabajo en mi fábrica pero bueno, mi hijo no quiere. Pero ahora me siento dependiente de la electricidad, por eso lo único que pido es que la luz vuelva pronto, no quisiera pasar la noche sin el respirador. Confío que volverá porque escuchando mi radio a pilas las noticias parecen alentadoras”.

Sin ascensor

A mediados de diciembre a Natalia Vega (38) la operaron de la columna vertebral, tras una fractura, y le colocaron ocho tornillos de titanio. Le dieron un año de licencia laboral y ella se mueve con un corset (“insoportable”) para paliar el dolor y acelerar la recuperación. “Este corte de luz me liquidó, porque yo vivo sola, me manejo con delivery y luego algún vecino me sube la mercadería a mi casa, aunque a veces, con esfuerzo, puedo bajar”.

Natalia Vega (38), vive sola y atraviesa un postoperatorio. “No tengo a quién pedirle ayuda”.

Con medicación tras la cirugía más ansiolíticos “para poder descansar mejor y tener un ánimo que no me arrastre”, Vega dice que “quedó de cama” después de tener que bajar y subir los cinco pisos por escalera e ir en busca de agua, comida y velas. “La verdad es que bajar fue tremendo, porque el médico por un lado me decía ‘ni se te ocurra moverte’ y por otro ‘¿a quién le pido ayuda?’. Entonces el miedo y el estrés por no caerme me dejó molida… Subir con dos bolsas fue aterrador“, describe la vecina de la palermitana calle Fitz Roy.

Vega bajó, pudo trasladarse muy lentamente hasta un supermercado donde había luz, aire acondicionado y mesitas para sentarse y tomar algo. “Aproveché y pensaba quedarme un rato, tomar algo, hacer tiempo en un lugar agradable hasta que viniera la luz…Claro, el lugar se fue llenando de gente y terminó cerrando… Parecía que todos los astros se habían alineado para castigarme”.

Al calor, buena cara

A mal tiempo buena cara, es la filosofía de Yoli Alvarez (86), que cuando había salido de compras y cuando volvió a su casa un rato antes del mediodía se encontró con el changuito cargado y sin luz. “Me la veía venir, te juro, por eso bajé temprano para tener provisiones y me compré una revista, pero el corte me ganó de mano“, dice la jubilada, que vive sola en un departamento de Av. Santa Fe y Aráoz.

Yoli Alvarez (86) le imprime optimismo al corte de luz. “Estoy leyendo una revista con muchos chismes, me abanico y trato de no pensar mucho”.

El lunes a la noche Yoli, intuitiva, había llenado la bañera y una jarras con agua, dejó las velas a mano junto a los fósforos pero estaba escasa de bananas “que mi médico indica que coma a diario porque necesito potasio”. Admite que se tomó su tiempo para llegar al sexto piso -“llegué con la lengua afuera”-, pero contó con la ayuda de un vecino, que la ayudó con el changuito. “Una vez en mi departamento, me puse un pareo liviano, agarré un abanico, me preparé una ensalada y me puse a chusmear la revista. Me propuse pasarlo bien, no tiene sentido amargarme”.

Dice que se mentalizó y lo logró. “Si bien sufro el calor, admito que estoy entretenida”, hace saber. “Eso sí, me preocupa que esto se repita, porque el verano recién empieza y esto más que un corte fue un verdadero apagón. No sé adónde vamos a ir a parar pero esto claramente tiene que ver con la falta de inversiones. Pero no quiero envenenarme, prefiero seguir así, en este microclima y rezando por que vuelva pronto”.

MG

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