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Las mejores anécdotas de Joaquín Levinton, la revelación de MasterChef Celebrity 3

En el último tiempo, Joaquín Levinton (46 años) se convirtió en uno de esos personajes mediáticos y carismáticos que, como Oscar Ruggeri, Ricardo Darín o Guillermo Coppola, entre otros, suelen levantar el ánimo de la -antes llamada- teleplatea, echando mano a un anecdotario hilarante inagotable.

Además de por sus canciones, el cantante de Turf ya era conocido por su desfachatez. Pero su reciente paso como invitado por distintos ciclos del prime time y su flamante incorporación a MasterChef Celebrity 3 (Telefe) parecen haberlo instalado como una figura popular rendidora de la pantalla chica y las redes.

Mientras se prepara para una gira con la banda que está celebrando los veinte años del disco Turfshow -aquel que tenía el hit Loco un poco-, e intenta sobrevivir al exigente reality culinario, vale repasar algunas de sus historias más bizarras, siempre al borde de la inverosimilitud y/o del ridículo.

A poco más de una semana del debut, Levinton ya se transformó en la revelación de “MasterChef Celebrity 3” (Telefe).

Raúl, el pescado (MasterChef Celebrity 3)

Joaquín fue uno de los convocados a la tercera edición del reality. En su debut, tuvo que entregar primero su plato: un lenguado al champiñón con papas y coliflor. Cuando llegó, no le supo explicar al jurado cómo lo había hecho. “Hice un pescadito”, le dijo a Germán Martitegui.

“¿Un pescadito? ¿Tiene nombre?”, replicó el chef. “¡Raúl!”, fue la desopilante respuesta del frontman de Turf, provocando las risas de todos. “Le vi cara de ‘Raúl’ a ese pescado”, se justificó.

“Es merluza ¡No, lenguado! Con unas papitas hervidas al hospital”, recordó después, confesando que “nunca había cocinado coliflor ni pescado”. Pese a todo, la devolución de los jueces fue favorable.

La rata, el pan y el Salmón (ESPN Playroom)

“Vivía con el tecladista y un amigo más en una casa que se llamaba ‘la casa del terror’. Era un PH en donde había plagas de ratas, cucarachas, pulgas, garrapatas. Y resulta que en la cocina había una rata que vivía abajo del horno”, arrancó Levinton.

“Y teníamos una gata que se llamaba ‘La Cantina de David’. Entonces la gata y la rata jugaban con un pan, se pasaban el pancito. El pan ya estaba hace seis meses dando vuelta por la casa, todo mordisqueadito y un día vino Andrés Calamaro”, siguió el cantante.

“Nos vamos para la cocina, agarra el pan, lo pone en la mesa de la cocina y me pregunta si tenía algo para ponerle arriba. Lo único que había en la heladera era una mayonesa casi extinguida”, detalló, y cerró explicando que el pan estaba tan duro que el Salmón estuvo un largo tiempo masticando. “Y, bueno, eso. Se comió el pan de la rata. Pero nunca se lo dije, se está enterando ahora”.

A Joacucho, por la ventanilla (PH: Podemos Hablar)

“Era una época en que estaba en mi casa, de fiesta permanente. Y me pintó comprarme una casa rodante”, empezó el rockero, que además de comprarle el remolque a una señora, se llevó su camioneta 4×4 y dejó su auto con el que había llegado. “Ese quedó dos años allá”.

Levinton junto a la cantante Emilia Marnes, el sábado pasado, en “PH”. Instagram.

“Volví a mi casa en esa especie de convoy, la estacioné y entré a mi casa. Y por un tiempo me olvidé”, siguió Levinton, que un día se acordó y estrenó la casa rodante con un viaje a Valeria del Mar acompañado de una amiga.

En la localidad balnearia se encontró con Cucho, de Los Auténticos Decadentes. A los dos se les ocurrió grabar un disco en el remolque, al que bautizaron como “La Joacucho”, mismo nombre del álbum que terminarían editando. Pero recién ahí se dio cuenta de que no tenía la llave para entrar.

“Entonces entramos todo el verano por la ventanilla. Pero como Cucho tenía el culo grande, se atoraba y lo empujaba hasta que lo lograba meter”, contó más de una vez frente a cámaras..

El carisma para evitar el escrache (Los Mammones)

Mientras componía una canción en su casa, le avisan a Levinton que lo estaban esperando en Ezeiza para volar a Montevideo. “Pregunté cuándo tenía que estar y me respondieron ‘¡Ya!’. Pero seguí escribiendo la canción porque me faltaba poco. Me vuelven a llamar y les digo que ya estaba a punto de salir. Terminé la canción, me vestí como pude y salí para el aeropuerto”.

Llegó 45 minutos más tarde de lo que salía el vuelo: “Me esperaron porque siempre mi buena onda excede la tolerancia. Era una de dos: o me mataban o me aplaudían. Entré al avión y estaban todos callados mirándome, entonces saludé y todos empezaron a aplaudirme”.

Joaquín Levinton, líder de la banda Turf en Ezeiza. /Martín Bonetto

“Después pedí el teléfono por donde habla la azafata y puse Creedence. Arrancó el avión y todos estaban cantando Rolling On The River. Mi buena onda excedió: ¿cuándo escuchaste Creedence por los parlantes de un avión?”.

El carnet que voló y nunca volvió (La Página Millonaria)

“Con mis amigos iba a la cancha de River y compartíamos un solo carnet. Pagábamos, uno subía y tiraba el carnet desde la tribuna San Martín. Tardábamos en entrar, pero siempre lo hacíamos. Lo cómico fue que una vez, en un día ventoso, uno tiró el carnet y tuvimos la desgracia de que el carnet cayó en el gorro de un policía”, arrancó el relato.

“Se fue el policía, sin darse cuenta, con el carnet en el gorro. ¿Podés entender eso? Son fuerzas de la dinámica del viento, ja”, analizó.

Revisión exhaustiva (en PH: Podemos Hablar)

Invitado este último sábado al ciclo de Andy Kusnetzoff -por segunda vez en el año-, Levinton recordó el día en que con un amigo que era joyero, salieron de un Cosquín Rock y, por una ruta oscura, los paró la Gendarmería y fueron revisados en un apartado.

“Ahí fue la primera vez que me abrieron el libro”, soltó el cantante. Ante la falta de entendimiento de algunos de los otros invitados, explicó: “Nos pusieron desnudos y me abrieron el trasero”, reveló, en tono gracioso, y aclarando que así se le llamaba a esa revisión exhaustiva en la época de la colimba.

Levinton y Coppola, socios del club de contadores de anécdotas desopilantes en TV. Instagram.

El peligro de ser telonero (Los Mammones)

En el programa de Jey Mammón, Levinton contó cuando a Turf le propusieron ser la banda telonera de los Rolling Stones en 1998. “Me llama (Daniel) Grinbank y me dice ‘Corrés peligro de muerte en el concierto. Te doy la libertad de tocar mañana o te pongo en otro concierto en un futuro’. Yo dije que me maten. Eran los Rolling Stones, mis ídolos, yo empecé a tocar las guitarra por ellos”.

Tal como le había anticipado el productor, el show soporte de Turf fue difícil, pero todos salieron ilesos del escenario: “Esquivamos de todo, adoquines de verdad. Yo decía ‘Si superamos la primera canción, ya tenemos la vida zafada’, era tema a tema. Era un desastre. Cuando terminó el tercer tema dije ‘Listo, acá no nos matan’”, concluyó entre risas.

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