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Por qué China se tomó 4 meses para vacunar a los chicos con Sinopharm y Argentina se apuró

Algunas diferencias en los modos de enfrentar el Covid son llamativas. Mientras pasaron 11 días entre el anuncio local de la autorización para uso pediátrico de la vacuna Sinopharm y que, en efecto, Argentina empezara a administrarla a chicos de 3 a 11 años, China (contra lo que en su momento dijo el Gobierno) se tomó más de cuatro meses entre esas instancias. En estas líneas, las razones que explican ese compás de espera.

Para quienes no estén en tema, un resumen necesario: el 1 de octubre, pasada la fuerte ola de casos de Covid de mayo, Argentina atravesaba varias semanas de optimismo por la baja en los contagios. Entonces se anunció la aprobación par uso de emergencia de la vacuna Sinopharm al segmento “sub-12”. Unos días después, las provincias, cada una a su tiempo, arrancaron la campaña.

En China los tiempos fueron otros: el uso pediátrico de Sinopharm y Sinovac ocurrió la primera semana de junio y, como adelantó La Nación, recién a fines de octubre algunas provincias chinas comenzaron la campaña de inmunización infantil, producto de los nuevos brotes de Covid que atraviesa el gigante asiático.

Parsimonia, cautela, planificación, reacciones intempestivas e intereses políticos, son conceptos que se ponen sobre el tapete. Por lo pronto, hay por lo menos tres explicaciones posibles acerca de la conducta de “espera” del gigante asiático. 

Paso a paso

La primera es accesible para cualquiera que consulte las noticias en los medios chinos de estos meses: el Ministerio de Salud de ese país ya había adelantado, desde el minuto en que aprobó las vacunas pediátricas, que vacunaría a los chicos cuando hiciera falta.

Vacunación a menores de 12 años en el distrito de Lingling, en Yongzhou, en la provincia de Hunan. Foto: Xinhua

Es decir que los distintos “clusters” o segmentos de población objetivo se irían abordando con las dosis en la medida en que las necesidades epidemiológicas así lo impusieran. Esta información se halla fácilmente en boca de Zeng Yixin, viceministro de la Comisión Nacional de Salud de China, allá por junio.

Además, quien revise los sitios oficiales donde se responden (en chino, desde ya) “preguntas frecuentes” para las familias dudosas de vacunar a sus hijos, verá que la explicación que dan las autoridades para haber iniciado recién ahora la vacunación pediátrica se vincula a esa necesidad epidemiológica: simplemente registran más contagios en chicos y por eso los vacunan.

El tema es interesante porque en estas horas el Gobierno nacional está señalado por haber difundido que 500 millones de chicos de China habían sido inmunizados con Sinopharm, cuando no era así. 

Argentina podría haber apelado a la inmunización infantil por las mismas razones que China (había aumento de casos) y explicar (como ocurrió con Sputnik V) que la evidencia había sido oportunamente revisada por la ANMAT.

Resulta muy difícil explicarse por qué enunciar información incorrecta, falsa de hecho, para justificar la decisión tomada.

Cultura

Una fuente que integra una asociación abocada a las relaciones chino-argentinas (que pidió preservar su anonimato) explicó a Clarín el peso simbólico y cultural que expresa la diferencia en el manejo de los tiempos para iniciar la vacunación en chicos.

Un chico vacunado en China el último jueves. Foto: Xinhua

A diferencia de la conducta local muchas veces intempestiva (los más críticos dirán que responde a objetivos políticos cortoplacistas), “lo más pronto que planifica China es a cinco años”.

“Se puede criticar la poca alternancia política”, admitió, pero “eso hace que los planes se cumplan. Ahora están por crear ciudades de fútbol. Tienen un plan a 15 años y lo van a cumplir”.

Volviendo al Covid, remarcó que “su capacidad para trabajar con datos, con big data, es inmensa, lo que también les da velocidad en situaciones de emergencia. En dos semanas construyen hospitales de dimensiones increíbles”.

En ese sentido, la fuente consideró lógico el gesto de las autoridades chinas de aprobar una herramienta sanitaria y tenerla por meses bajo la manga hasta que fuera necesario usarla.

Geopolítica

No faltan por estas horas quienes apelan a una lectura geopolítica sobre el reciente lanzamiento de la campaña de vacunación pediátrica en China.

Por ejemplo, una nota publicada en el sitio de la radio RFA (Radio Free Asia), un medio chino sostenido con capitales estadounideses.

La explicación no niega el alza de contagios en chicos de allá, pero apunta que China simplemente competía con Estados Unidos en la carrera por la vacunación pediátrica.

La carrera, claro, habría tenido un contrincante bien específico: la farmacéutica Pfizer, de la que se sabía que la salida de su vacuna para niños mayores de 5 años sería inminente.

Todo esto está plasmado en una nota publicada en septiembre pasado, cuyo título no tiene desperdicio: “¿Sin escrúpulos para superar a Estados Unidos? China planea vacunar a los niños menores de 12 años con la nueva vacuna contra el corona”.

PS

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