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El Gobierno encara la recta final con un discurso más duro, el FMI en agenda y un desorden interno que abre interrogantes

“Que llegue el 14 cuanto antes, hacer campaña ya es una tortura por momentos”, se sincera un candidato del oficialismo, de los más importantes del interior, de un distrito que es crucial para el Frente de Todos, y en especial para Cristina Kirchner, porque renueva bancas del Senado. “No sabes qué decir, qué hacer; si te mostrás simpático te putean, si te mostrás duro también. La ola arrasa a todos”, agrega el dirigente.

A quince días de las elecciones, el Gobierno encara el sprint final de la campaña con un discurso mucho más duro y ecléctico que el que planeó el consultor catalán Antoni Gutiérrez-Rubí cuando ideó la estrategia del “sí”, y un desorden interno que abre una serie de interrogantes, ya no en torno al resultado del domingo 14 de noviembre si no de la convivencia puertas adentro a partir del lunes 15.

“Cada uno hace lo que quiere y lo que puede”, explicaron a este diario desde el comando de campaña de uno de los principales postulantes del oficialismo.

En ese sentido, el rol de Alberto Fernández, que en las primeras semanas tras la derrota de las PASO -y después del tsunami político que derivó en los cambios de gabinete y en la corrosión de su liderazgo- bajó su perfil y se dedicó a escuchar a vecinos, libreta en mano, volvió a cambiar en estos últimos días. En particular, en el discurso en torno a las negociaciones con el Fondo Monetario, un reclamo interno que llevó al Presidente a endurecer de nuevo su posición en relación a la oposición.

El discurso de Morón del último miércoles, en el aniversario de la muerte de Néstor Kirchner, fue el ejemplo más gráfico: no hubo un relato positivo, Fernández no se aferró en ningún tramo del monólogo a la palabra “sí” que sí había utilizado repetidas veces en eventos anteriores, y puso condiciones al acuerdo con el Fondo Monetario después de escuchar críticas feroces del kirchnerismo a esas negociaciones, y de asegurarles a algunos de los empresarios más importantes del país que estaba encaminado.

Fernández, sin embargo, dejó este domingo Roma con un sabor mucho más dulce con el que llegó: el documento final del G20 recomendó al FMI que revise la política de sobretasas, un pedido recurrente de la comitiva argentina que el jefe de Estado y Martín Guzmán ya habían llevado a Europa en mayo. También la creación de un “fondo de resiliencia” pospandemia.

Las negociaciones con el FMI seguirán al tope de la agenda en estos últimos quince días de campaña. 

Antes de viajar a Europa, Victoria Tolosa Paz había hablado de “golpe blando”, el gobernador Omar Perotti fue abucheado en una marcha contra la inseguridad en Santa Fe, un episodio que cayó como un baldazo de agua helada en la campaña oficialista de ese distrito, y Sergio Berni y Aníbal Fernández se trenzaron por la violencia mapuche en Río Negro.

La salida de Sabina Frederic del Ministerio de Seguridad nacional había tenido como uno de sus principales objetivos cortar de cuajo con los chispazos entre Nación y Provincia: había sido un pedido directo de los intendentes del conurbano para llevar calma en un rubro que preocupa, y mucho, a la sociedad.

El ministro de Seguridad bonaerense fue el único funcionario de peso que no estuvo en el acto de Morón por decisión política. El otro, Andrés “El Cuervo” Larroque, se ausentó por un malestar: prefirió preservarse por las altas temperaturas. 

En ese contexto, Tolosa Paz, cabeza de lista del oficialismo en territorio bonaerense, estará abocada en las próximas dos semanas a una campaña de micro militancia: “Puerta a puerta” por la primera y la tercera sección del Gran Buenos Aires, y por ciudades como Bahía Blanca y Mar del Plata para tratar de recuperar una porción del electorado que no fue a votar en las primarias de septiembre.

La ex funcionaria tiene en agenda varias recorridas con Axel Kicillof. En la Provincia, las tensiones que recrudecieron por el resultado de las PASO no aflojaron en las últimas semanas. Todo lo contrario.

El vínculo entre el gobernador y Máximo Kirchner de cara a las elecciones sigue atravesado por un clima de desconfianza que se acrecentó con la intervención del gabinete provincial.

“Axel está preocupado por el tema precios. Si no se arregla eso en el conurbano, es muy difícil”, dicen en el gabinete bonaerense, todavía conmovidos por la salida de Carlos Bianco y Agustín Simone. “Cada uno sabe lo que hizo y la actitud que tuvo el otro”, agregan en relación al vínculo con La Cámpora.

Con ese cuadro de situación interno, la puesta en escena del domingo 14 aún no está definida al ciento por ciento, resaltaron fuentes oficiales. Tampoco el acto de cierre. 

Colaboradores del Presidente le recomendaron que no vuelva a ser el único orador, como en la noche de las primarias. Ese día, la gestualidad de Cristina Kirchner -que voló especialmente del sur para estar en el búnker “C” del barrio porteño de Chacarita- fue más que elocuente, Berni y Máximo Kirchner discutieron al borde de las trompadas y el Frente de Todos entró en las horas siguientes en una crisis política sin precedentes que todavía sigue vigente.

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