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Secretos de un matrimonio volvió aggiornada, pero sigue teniendo aroma a Ingmar Bergman

No es el amor después del amor, pero carga -sostiene- la misma intensidad emotiva del hit de Fito Páez. No hablamos en esta línea sobre la trama en sí, sino sobre la remake que el israelí Hagai Levi se animó a hacer de las Escenas de la vida conyugal que ideó el enorme Ingmar Bergman. Lo suyo primero fue serie en 1973, luego obra y, finalmente, un clásico del cine, estrenado en 1974.

Secretos de un matrimonio, disponible en HBO Max, llegó al cable y al streaming pandémico 48 años después de la historia original escrita y dirigida por el sueco. Y, si bien no es la misma producción, se podría cantar algo así como “la serie después de la serie”, mientras el duende de Bergman se florea por la pantalla.

Hay, en la intención de Levi -un especialista en pincelar vínculos, como lo ha hecho en The Affair-, un respeto absoluto por la idea madre: la de retratar el desvanecimiento de una pareja, con todos los arrabales del caso. Hay, a lo Bergman, un fuerte qué sienten más que un qué dicen.

Mira y Jonathan intentan rescatar un amor del que ya no queda ni una gota de fuego.

No precisamente porque los guiones no tengan letra, sino porque la cámara de Levi va, tanto como iba la de Bergman, al alma de ese matrimonio que no sabe cómo transitar el desamor y asumir que ya nada, entre ellos, es lo que era.

La casa es la misma, el hogar no. Muchas cosas han cambiado en la vida conyugal de Jonathan (Oscar Isaac) y Mira (Jessica Chastain). Y la hija que tienen se les cuela dolorosamente al momento de decidir qué se hace. Antes de eso, claro, deben tener certeza de lo que sienten. Y, en ese camino de charlas, miradas y silencios, mientras despejan la maleza van construyendo la posible separación.

Y la cámara los sigue. Siempre.

Con Liv Ullmann y Erland Josephson en los papeles principales de la serie y película de los ‘70 -en las pieles de Marianne y Johan-, la serie de Ingmar mostraba, a lo largo de seis episodios, cómo asumían que todo había cambiado en sus almas y en su alrededor. Que lo mejor del vínculo ya era sólo un recuerdo. Y lo contaba a lo Bergman: con verdad, profundidad y desgarro.

Bergman era un maestro de los silencios que decían más que mil palabras.

No es que Levi no lo sea, pero en su versión hay más explicación en los textos que en los cuerpos. Aunque los cuerpos de Jonathan y Mira sí que dicen cosas, gracias a las comprometidas composiciones que hicieron de sus personajes.

Jonathan y Mira, 48 años después de Marianne (Liv Ulmann) y Johan (Erland Josephson).

Más allá de que el foco sea el mismo, el de apuntar a las cenizas de un amor que ya ni siquiera entibia, hay algunas diferencias en los planteos de ambas de producciones, teniendo en cuenta los 48 años que han corrido bajo el puente de la televisión y del cine.

Aquí los roles están algo trastocados: Mira es la que lleva(ba) las riendas económicas del hogar y Jonathan está al frente de la logística familiar. Los arranques de capítulos, que ahora son cinco, muestra el backstage del rodaje realizado en pandemia, entre barbijos y protocolos.

Cuanto menos resulta paradójico rodar una historia de desamor en plena época de distanciamiento social, porque, si bien todo apunta a la ruptura, no asoma ésa como la salida cantada. Hay, en ellos, una implacable necesidad de cercanía, de cantar juntos, aunque sea el estribillo, El amor después del amor.

Ficha

Calificación: Muy buena

Drama Protagonistas: Oscar Isaac y Jessica Chastain Guión y dirección: Hagai Levi Emisión: HBO Max.

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