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Era jefa de un cuartel de Bomberos y la mató un conductor borracho

La segunda jefa del cuartel de Bomberos Voluntarios de la ciudad correntina de Santo Tomé murió al ser arrollada por un automovilista que conducía con 2,57 gramos de alcohol en sangre. La hija de Olga Mendoza, una adolescente de 17 años, resultó herida, aunque no de gravedad en el choque.

El carisma, la valentía, el liderazgo y sus enormes ganas de ayudar hicieron que Mendoza se convirtiera en pocos años en la líder del cuartel que fue fundado hace 39 años. Allí conducía un camión de apoyo capaz de transportar 8.000 litros de agua para reabastecer a las autobombas en los incendios de mayores proporciones.

Olga, que estaba separada y tenía una hija, trabajaba como empleada municipal. Había sido inspectora de tránsito y en los últimos tiempos la habían trasladado para que se hiciera cargo del camión que transportaba los elementos reciclables que los vecinos acercaban al denominado “Punto Verde” de la ciudad de Santo Tomé.

Olga Mendoza era segunda jefa del cuartel de Bomberos Voluntarios de Santo Tomé.

El lunes al anochecer, Olga estacionó el camión en el corralón municipal, sobre la ruta nacional 14 y aguardó la llegada de su hija, en la moto. Ambas emprendieron el regreso hacia el barrio La Tablada, donde vivía.

Cuando circulaban por la avenida Gervasio Artigas se toparon con un Volkswagen Gol que circulaba en zigzag. Olga realizó dos maniobras para esquivarlo, dijeron los testigos, pero no pudo evitar el impacto frontal. Las mujeres salieron despedidas y quedaron tiradas sobre el asfalto. Las imágenes del violento impacto quedaron registradas por una cámara de seguridad.

Mendoza falleció unos minutos después de ser trasladada de urgencia al Hospital San Juan Bautista. Allí también fue atendida su hija, que horas después recibió el alta de los médicos.

Norma Rolón, su compañera en el cuartel, todavía no puede recuperarse de la muerte de Olga. “Era una persona especial, con una capacidad enorme, que siempre se planteaba desafíos. Era la que siempre lograba poner en marcha el camión, sin importar el problema que tenía. Era la que manejaba el cuartel, así que para nosotros es una pérdida enorme”, dijo.

“Ella llegó al cuartel hace unos siete años, pero enseguida demostró que tenía una enorme capacidad. Así llegó a ser la segunda jefa. Estaba orgullosa de ser bombero voluntario, siempre participaba de los desfiles con el camión amarillo”, recordó Rolón, que integra el cuartel desde hace más de una década.

“Es increíble que ella, que participó de tantos rescates peligrosos, brindando auxilio a heridos en accidentes, haya muerto de esta manera”, sostiene con tristeza Norma.

El protagonista del accidente fue un hombre de 70 años que también es oriundo de Santo Tomé. El automovilista enviudó hace algunos años y desde entonces cayó en el alcoholismo, dijeron sus vecinos.

El dosaje reveló que Juan Lucero conducía con 2,57 gramos de alcohol en sangre, cifra varias veces superior a los 0,5 gramos que fija como tope la Ley Nacional de Tránsito. 

Paradójicamente, hasta hace algunos años, un hijo del automovilista, había sido parte del cuerpo activo de los Bomberos Voluntarios de Santo Tomé.

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