Carta Abierta de Francisco José Grasso

CARTA  ABIERTA

A los Legisladores nacionales,  a todos los compañeros Secretarios Generales de organizaciones sindicales afectadas por las jornadas reducidas mentirosas y a la opinión pública.*

A pesar de las décadas de Democracia y las crisis económicas y sociales vividas, todavía no hemos dado solución a verdaderos flagelos que afectan a toda la comunidad, como por ejemplo las SRL, que hoy se transformaron en sociedades comerciales de papel para delinquir. Formadas para no pagar o pagar de menos, total sus socios cuando las deudas crecen se borran y la Justicia no permite ir sobre sus bienes personales, porque la responsabilidad es ilimitada al capital de esa sociedad, cuesta erradicarlas. Como dice el dicho “quién le pone el cascabel al gato”.

Otro problema, son las jornadas reducidas mentirosas, creadas en su mayoría por contadores para evadir los aportes y contribuciones a la Seguridad Social y no pagar los sueldos de Convenio Colectivo, acordados por las partes y homologados por el Ministerio de Trabajo Nacional, a estas se las puede combatir con modificaciones a la Legislación laboral y con la participación del Estado y los sindicatos.

Para acabar con este incumplimiento salarial y la evasión de los sistemas de la Seguridad Social, se debe incluir a la ley 20.744, la jornada obligatoria de 8 hs., y como excepción justificada, se podrá reducir la jornada de trabajo denunciada ante la autoridad laboral competente, con la aceptación del trabajador y la aprobación del sindicato de actividad con Personería Gremial, quien será el responsable de esa aprobación y deberá controlar y denunciar si se incumple lo acordado para que se multe y si es necesario se clausure el establecimiento del empresario por su accionar delictivo.

También hay que modificar la Ley 26.474 que, si bien legisló que los aportes y contribuciones a las Obras Sociales se deben realizar sobre el sueldo de 8 horas como mínimo, se estableció que quien realice más de las terceras cuartas partes de la jornada laboral, es decir más de 5.20 horas diarias o más de 32 horas semanales, se les debe pagar por jornada completa. Esta segunda parte excluye argentinos de la posibilidad de tener un trabajo, con todo lo que eso implica.

La jornada reducida, cuando es real, ayuda a incluir laboralmente a estudiantes, jóvenes y trabajadoras con hijos, que necesitan jornadas más cortas para no tener que dejar de trabajar y quedar sin obra social, sin sueldo fijo y fuera del sistema jubilatorio. Los empleadores no van a pagar por 8 horas de trabajo, una jornada de 6 hs, preferirán tener trabajadores de jornada completa. La jornada reducida cuando es mentirosa precariza el salario, los aportes y el sistema jubilatorio.

 

*Francisco José Grasso. Seccional Adjunto de UTHGRA Seccional La Plata.