La culpa no es del chancho
Productores preocupados por la importación de cerdo

 

Además de que cada vez es mayor la importación de carne porcina desde Brasil, ahora en la provincia de Buenos Aires los productores se alarman por el ingreso de carne norteamericana, sin mencionar las altas tarifas y la suba en los costos de producción.

Los productores porcinos atraviesan un escenario delicado que se puede resumir en dos cuestiones. Por un lado, la suba en los costos de producción y de tarifas de servicios impacta de lleno en los márgenes rentables de la actividad. A esta situación, se suma además el incremento sostenido en las importaciones de carne porcina, encabezadas por Brasil.

Desde mediados de 2017, Estados Unidos empezó a jugar fuerte para colocar sus porcinos en Argentina, y en las últimas semanas el gobierno nacional confirmó que en fecha a definir ingresará cerdo proveniente de Norteamérica. Esta situación, además del impacto económico, encendió luces de alarma entre los productores por la posibilidad del ingreso del Síndrome Respiratorio Reproductivo Porcino (PRSS).

El veterinario Sebastián Mangas advirtió que si esta enfermedad ingresa en el rodeo porcino argentino, causaría “una baja del 50% de la producción, con muertes por aborto y neumonía en los capones. Es preocupante el cada vez mayor ingreso, sobre todo por la cuestión sanitaria”.

Otra preocupación para todos los productores es el ingreso de la carne “estimulada” con ractopamina, un producto que se les da a los animales cuando falta pocos días para la faena, con el objetivo de lograr una mayor musculatura y menor cantidad de grasa. “Otro punto no menor es que la carne importada que ingresa, congelada, muchas veces, se vende como fresca en las góndolas locales. Y no se le explica al consumidor que es para consumo inmediato y que no admite un nuevo freezado”, explicó Juan Uccelli, titular de la Asociación Argentina de Productores Porcinos (AAPP)

El resto de los pedidos del sector, se relacionaron con la promoción de esquemas asociativos con líneas de financiamiento blandas; el establecimiento de la igualdad de condiciones de competitividad con los países que exportan carne de cerdo a la Argentina y la creación de un registro de importadores, distribuidores y expendedores de carne importada, además de un control estricto en las formas de comercialización.

En este sentido, el gobernador de La Pampa, Carlos Verna, resolvió prohibir el ingreso de carne porcina a la provincia proveniente de los Estados Unidos. El objetivo esgrimido fue “preservar el estatus sanitario de la provincia, por considerar que tal ingreso compromete “las condiciones sanitarias de la producción del territorio pampeano y los futuros mercados”.

Hay otras provincias que tienen proyectos para frenar provincialmente el ingreso de cerdos de EE.UU. y para controlar el producto congelado, amparadas en la ley 4238. Ellas son Entre Ríos, Santa fe, Formosa, San Luis; Neuquén, Chubut y Buenos Aires, recordó Uccelli.