Consensuar políticas para sembrar más trigo

Si  hubiera  capacidad de consensuar  las  políticas  que necesita el país para la próxima siembra,  con seguridad los productores podrían sembrar 6 millones de hectáreas  de trigo  y  el país cosechar  más de 20 millones de toneladas, con el actual paquete tecnológico y  con la captación de   los  precios internacionales actuales.

Para lograr estas metas  la cadena triguera, el gobierno y  los partidos de oposición tiene  que consensuar nuevas   políticas  de estado  que  eliminen   todos los riesgos políticos  del actual  “modelo” que   perjudico  a toda  la cadena y al país en general,  con    la  caída de producción, de industrialización,  de exportación y de trabajo, agravado  por   el aumento  del precio del pan para  los  más necesitados,  que eran a quienes se quería defender.

Estas serían  las principales  conclusiones  que surgieron de A TODO TRIGO realizado en Mar del Plata, donde todos  los panelistas cerraban sus exposiciones con un mensaje esperanzador sobre el  aumento de la producción del trigo,  si hay  capacidad de rectificación de las políticas.  La seguridad  y calidad alimentaria está asegurada en el actual contexto, con más razón,  si   aumentamos  la  producción,  segregamos  al cosechar por calidad   y  exportamos    la producción de trigo seleccionada según los estándares   demandados por nuestros compradores.

Un  avance fundamental   para  dicho consenso,  lo dio la Comisión de Agricultura  y Ganadería de diputados con el dictamen de la Diputada Carrio, Garcia y Re, por el cual se eliminan todos los ROE  en la  comercialización agropecuaria, para   volver a las reglas de comercialización anterior al 2006,  determinada por  el régimen de la ley 21.453  que funcionaba  por “declaraciones juradas” en lugar de “licencias” para exportar. Así se comercializo  los últimos 30 años, pasando de  30 millones TT,  a las 90 millones de producción.

Esta decisión no es un “parche” de los legisladores de la oposición, es una decisión fundamental para  el aumento de la siembra de trigo,  y así lo entendieron algunos de los diputados de la oposición,  al  modificar su posición  para consensuar  y apoyar dicha iniciativa mayoritaria.  Inclusive  este proyecto de ley va a servir   para revertir la actual situación que están viviendo  los productores,  con el  trigo que no pueden vender,  porque la eliminación de los ROE corregiría lo actual  y la futura situación de comercialización, a partir de la fecha que se ponga en vigencia el cambio de las reglas de juego que dispone dicha ley si fuera aprobada. En definitiva,  la espera tendrá un costo financiero,  pero en la situación  actual no  hay ninguna posibilidad de cambiar  cuando han desaparecido los actores principales del mercado por las intervenciones  del gobierno.

Los  próximos pasos  de dicho dictamen, son  las comisiones de Comercio y de Presupuesto,  motivo más que suficiente para que la Comisión de Enlace y/o la Cadena triguera  fije  formalmente  su posición  públicamente sobre dicho dictamen y presione con todo el peso   gremial el apoyo  de  los legisladores que trabajaron con urgencia,  antes  las necesidades del productor y  del  país  para poder  aumentar la producción de trigo en el ciclo 2011-2012 que ya se  empezó a sembrar.

Quienes estén en la vereda de enfrente  pretendiendo seguir con la actual política y quienes quieran de la oposición  hacer cambios de fondo permanentes en medio de una campaña electoral, tendrán que justificar porque están en contra del  aumento de  la superficie de siembra.

Además de la necesidades del país para  una mayor producción de trigo por los argumentos mencionados, hay que tener en cuenta también  la ventaja de una mayor  área de siembra de trigo  tiene en la rotación de los cultivos para poder hablar de buenas prácticas agrícolas en  un sistema de alta producción,  que sea compatible con una buena rotación y el cuidado del medio ambiente.  Hay que asumir la deuda estructural que acumulamos con  nuestra tierra, al estar  incorporamos  solamente un 22 %  de los nutrientes que exportamos.

Los principales cultivos para cambiar la actual  situación,  son  el trigo y el maíz por el alto consumo de fertilizante que demanda, por lo cual hay que  terminar con   las políticas que castigan a estos cultivos por medio de la alta carga impositiva y la intervención del gobierno en el negocio empresario por la falacia de la seguridad alimentaria.

Consensuar nuevas políticas determina que el país pueda captar los precios  del trigo internacional como lo está haciendo actualmente  el mercado de soja. Con los actuales  valores  el productor aumentaría el área sembrada, habría un mayor uso de tecnología y  fertilizante,  aumentaría la producción para  abastecer mejor el mercado interno y la exportación y  recuperar a pleno,  especialmente  el  mercado de Brasil,  por las condiciones especiales que tenemos en cuanto a aranceles y fletes.

La conclusión principal que dejan todos estos  argumentos – que son similares a los  que usa y  defiende el gobierno en las reuniones del grupo de los 20 y del Mercosur – es que para atender mejor los riesgos de la seguridad alimentaria  en el mundo,   la receta es aumentar la producción y  mejorar su  distribución por medio de la libertad de los mercados. Esperemos que  el gobierno aplique estas recetas internamente  y las ponga a consideración  en la mesa de concertación.

 

*Consultor, Ex presidente de CRA