En el Salón Vonhary de Ringuelet
Día de la Industria: analizando “Los Desafíos Industriales de la Región Capital”

La situación económica y el período electoral fueron temas excluyentes en el debate que se generó en el marco de la conmemoración del Día de la Industria. Panelistas de brillantes antecedentes hicieron un exhaustivo análisis de la coyuntura política y económica en mesas de debate.

Con fuerte acompañamiento de un público interesado que colmó las instalaciones del salón, Hugo Timossi, presidente de la Unión Industrial del Gran La Plata (UIGLP) y uno de los directivos de la firma Inoxpla S.A., dio las palabras de bienvenida que precedieron a las distintas mesas de diálogo.

En un austero pero certero mensaje, Timossi agradeció la numerosa asistencia y valoró el hecho de estar al frente de la UIGLP, ya que lo fue enriqueciendo de conocimiento a lo largo de estos años siendo, como se definió: “un hombre de trabajo que todos los días se encuentra al frente de su familia, de su tarea en la empresa, con la carga y la responsabilidad de mantener las fuentes de trabajo, ser eficiente y así poder sostener el crecimiento, en condiciones que no son las mejores”.

Pidió que “dios ilumine a quienes deban conducir los destinos del municipio, la provincia y el país, a partir de los resultados que nos deparen las próximas elecciones” pero evitó referirse a los desafíos de la región, ni tampoco ahondó sobre el nuevo escenario político.

Las mesas de debate

La primera mesa estuvo conformada por Mariel Fornoni, de Management & Fit, y Marina Dal Gaggetto, de la consultora Ecogo. El moderador, como toda la noche, fue Gabriel Prósperi.

Fornoni se dedicó a explicar el resultado de las PASO. Según la profesional, los guarismos arrojados fueron sorprendentes para la mayoría de las empresas encuestadoras. Los números que su propia consultora manejaba le daban una pequeña ventaja a la oposición pero jamás –reconoció- supusieron una diferencia tan contundente.

Estos resultados dejaron al desnudo la poca fiabilidad de las encuestas. La referente de M&F admitió que: “muchas veces los encuestados afirman votar a alguien pero, al momento de entrar al cuarto oscuro, hacen una cosa muy distinta; o simplemente no dicen cuál es su intención de voto, por lo que la masa de indecisos se vuelve relevante”.

“Otras cosas que quizás no se tuvieron en cuenta, o no fueron leídas correctamente, es lo que marcaban otros indicadores, tales como optimismo, confianza, que siempre dan indicios importantes” afirmó para luego continuar: “por ejemplo el índice de confianza en el gobierno actúa en concordancia con la intención de voto, de este modo el índice en cuestión rondaba el 34% y los sufragios alcanzados por el oficialismo rondó el 32%. Ahora después de las PASO, el índice se encuentra casi en el piso, alrededor del 25%”, afirmó.

“La tasa de empleo, la tasa de inflación, el nivel de ingresos, la pobreza, son todos indicadores a los que no se le prestó la debida atención, de lo que se infiere que la situación económica fue determinante, que generó el voto castigo al oficialismo”, sostuvo Fornoni.

Con respecto a los resultados de la próxima elección estimó que: “hoy la gente tiene mejores expectativas, aunque moderadamente, creen que vamos a estar mejor. La mayoría cree que va a gobernar la fórmula de los Fernández; son muy pocos los que creen que puede haber un balotaje. Y ahora se cuestiona a las PASO: aparte de ser costosas, crearon una situación inédita, hay un presidente que se está yendo, otro que todavía no fue elegido y, en el medio, mucho tiempo”.

“La situación se agrava por la fragilidad financiera, un mercado de cambio volátil, un acuerdo con el FMI sin resolver, recesión e inflación, demasiados problemas para la transición”, agregó para concluir: “La opinión pública se debate con muchos interrogantes. El liderazgo de Alberto Fernández, el doble comando con Cristina, la nueva composición en las Cámaras, y aparentemente un único resultado incierto acerca de quién gobernara la CABA finalmente”.

Esos fueron los principales tópicos abordado por Mariel Fornoni, quien se llevó un cerrado aplauso en reconocimiento a su ardua exposición.

Completando la primera ronda de exposiciones, el turno fue de Marina Dal Poggetto, quien se refirió a la coyuntura económica y su influencia en el resultado de las PASO. Coincidió con Fornoni en que la economía fue el factor determinante por el que la gente castigó al oficialismo en las urnas.

Hizo un análisis del comportamiento de las variables económicas en los últimos 50 años y se remitió a crisis famosas que marcaron a los argentinos y que son recurrentes. Experiencias de ajuste como la que hizo Macri nunca terminaron bien. Hay que remontarse a la época de Alsogaray, cuando pedía a la población “hay que pasar el invierno”, similar a los brotes verdes que nunca llegaron. La otra experiencia traumática fue la de Martínez de Hoz: apertura indiscriminada de exportaciones, contracción del ingreso, deuda externa y la famosa “tablita”. Alfonsín tuvo lo suyo, que no fue menor: hiperinflación, cambio de moneda y una salida del gobierno antes de lo previsto.

El menemismo recurrió a la convertibilidad, apertura económica, y venta de empresas públicas, también toma de deuda, una bomba que estalló en el 2001 con corralito incluido y quiebre del sistema financiero.

“El grafico que ilustra nuestro crecimiento es un serrucho, crecemos en años impares cuando hay elecciones y hay recesión en los años pares. El macrismo tumbó esa lógica y venimos estancados desde hace tres años, con pronóstico reservado” consideró Dal Pogetto.

Luego explicó que el kirchnerismo tuvo su momento de gloria fundamentalmente en los primeros años de Néstor: superávit gemelos y crecimiento a tasas chinas. Como nada es para siempre, la primera crisis importante la sufrió en el 2008, cuando las condiciones externas fueron determinantes, con la explosión de la burbuja financiera con epicentro en Wall Street. También colaboró la sequía y la gripe aviar.

A partir de allí nada fue igual –indicó la especialista-: el desequilibrio fiscal, una inflación cada vez más difícil de domar, el sostenimiento de una política distributiva más justa, desembocó en el cepo cambiario y grandes tensiones políticas.

A diferencia de lo que pasa actualmente, para la representante de Ecogo, Scioli no pierde las elecciones por la situación económica, sino por razones políticas. Es cierto que en el 2015 las reservas que dejó el gobierno en el Central eran exiguas, al igual que ahora. Pero la gran diferencia es que no existía la exigible deuda externa con vencimientos casi inmediatos que amenazan al próximo administrador del país como una espada de Damocles.

El problema es cómo atravesar el río hasta el 10 de diciembre sin ahogarse. Desde las PASO hasta el momento de la charla, solo habían transcurrido 39 días hábiles. En ese periodo se fueron 17 mil millones de dólares. A ese ritmo y teniendo en cuenta que quedan 15 días hábiles para las elecciones generales, y luego 31 días más para la entrega del poder, prácticamente no van a quedar reservas, porque a la fuga hay que sumarle los vencimientos que operan en ese periodo. Asimismo hay que tener en cuenta que los 5.400 millones de dólares tan esperados del FMI, tampoco van a llegar.

Hay que ver que no todo se desencadenó el 11 de agosto, consideró Dal Gaggetto: las medidas que se fueron tomando siempre fueron detrás de los hechos. Ya los mercados le habían cerrado el grifo a la Argentina y por esos se tuvo que recurrir al FMI, con quien tampoco se cumplió y hubo que pedir ayuda extra. Por otro lado, se debió sostener un dólar ficticiamente con una tasa de interés que superaba el 80%, que fue ahogando a la industria, a las Pymes y a la población en general.

Lo que resulta extraño es que el oficialismo, con ese plan, pretendía ganar las elecciones; se creyó que agitando el fantasma del pasado y el regreso de Cristina, la gente se iba a asustar.

Finalmente, la analista planteó dos escenarios. Uno suponiendo que las cosas salgan mal y otro del que se pueda salir solo magullado.

Rescató la idea de Alberto Fernández de llegar a un acuerdo social basado en las patas empresarial y sindical, fundamentalmente en el tema precios. Pero puso como condición sine qua non el reperfilamiento de la deuda, un control de cambio rígido, sostener el equilibrio fiscal, una adecuación del tema tarifario y un control del sistema previsional

El segundo panel se refirió a la problemática que enfrenta la industria de la región y para ello fueron convocados Eugenia Ctibor, de la centenaria fábrica de ladrillos; el CEO de Petrocuyo, Enrique Fleiban, y el responsable de Tecplata, Bruno Porchietto.

Ctibor contó cómo fue abriéndose paso en una industria manejada por hombres y lo cómoda que se siente discutiendo sobre las complejidades que tiene el mundo industrial. “Cuesta mucho, no sólo en la Argentina, que una empresa familiar continúe con éxito después del paso de cuatro generaciones” inició su exposición.

Fue uno de sus ancestros quien llegó a la Argentina hace más de un siglo con muchos sueños y un título de ingeniero bajo el brazo desde la lejana Checoslovaquia. La firma estuvo ligada al nacimiento de La Plata.

Después de haber ganado una licitación para la construcción de un sistema de cloacas, aquel Ctibor pionero se percató de la necesidad de ladrillos que demandaban las construcciones y adquirió una planta para fabricarlos.

Fueron pasando los años y, si bien hoy la fábrica se encuentra en el Parque Industrial, todavía se ve sobre el camino Centenario la chimenea del Horno Hoffman cerquita del Museo del Ladrillo, que la familia levantó para que no se pierda la historia.

Eugenia no siempre estuvo ligada a la empresa. Siguió por mandato propio su profesión de psicóloga, lo que le valió grandes conocimientos en materia de recursos humanos. Fue mucho tiempo después que ingresó a la fábrica para aportar casi tímidamente lo suyo. El tiempo la fue poniendo en lugares de mayor responsabilidad.

Tuvo su bautismo de fuego en una toma de la fábrica realizada por la UOCRA. Aquellos momentos difíciles la hicieron crecer profesionalmente. Durante el episodio, ocurrido hace alrededor de diez años, la habían marginado de las negociaciones que llevaban adelante su padre y el contador de la firma. Ese fue su punto de inflexión y de allí en más tomó las riendas de su área en forma plena. Hoy es una directiva exitosa, es la voz de una empresa que parece encaminarse a varias generaciones más. El ladrillo es un insumo fundamental para la construcción de viviendas y el déficit habitacional de Argentina augura mucho trabajo por delante.

En épocas donde la cuestión de género es un tema candente, según Eugenia su “condición de mujer no fue óbice para su crecimiento”, y cree que tiene mucho que aprender. “Todos los días aprendo algo nuevo fundamentalmente de mi hija adolescente, quien siempre me aporta una mirada fresca y desprejuiciada”.

Por su parte, Enrique Fleiban se extendió sobre la importancia de la industria del prolipropileno, y el rol clave que le compete a Vaca Muerta en esta coyuntura.

Fleiban representa a Petrocuyo, una empresa reciente que surgió de la fusión de Petroquímica Cuyo y la empresa ensenadense Petroken y que produce actualmente, entre las dos plantas, más de 300 mil toneladas de polipropileno, el insumo clave para la industria del plástico.

Los principales clientes están en América, principalmente Brasil. En su momento se llegaba con los productos a algunos países asiáticos, pero con la aplicación de las retenciones dejaron de ser competitivos.

La empresa que tiene una planta de 320 empleados, apunta su crecimiento al desarrollo de Vaca Muerta. El empresario recordó que el 96% de los productos tienen en su composición algo de plástico, y algunos sectores como el automotriz superan el 30% del total de su conformación.

“Después de Loma de La Lata, surgió Vaca Muerta que es el reservorio de energía no convencional más importante que se haya descubierto. La Argentina ha sido líder en el desarrollo de la industria petroquímica, ya en la década del 50’ se habían logrado importantes avances hasta llegar al autoabastecimiento con saldos exportables. Hoy se está en un punto de equilibrio, pero el descubrimiento de Vaca Muerta posibilitará a la argentina producir 26 veces más gas y 8 veces más petróleo”, aseveró.

“Tal producción nos puede abastecer por más de cien años. Hoy la industria petroquímica representa un 4% del PBI, 9 millones de toneladas de capacidad, genera 64 mil puestos de trabajo directo y casi el doble de indirectos, mientras que hay más de 300 empresas que se dedican a la actividad. Por lo tanto el potencial es enorme, pero hace falta mucha inversión para su extracción”, afirma.

El proceso comienza con la extracción del petróleo y el gas, luego viene el proceso de la refinería, más tarde se obtiene el propileno, y finalmente el polipropileno, la base del plástico, cuya demanda se estima se incrementará en los próximos años debido a la sustitución de otros materiales como la madera y el vidrio.

Según se estima, para un buen desarrollo de la industria a partir de Vaca Muerta hacen falta cerca de 10 mil millones de dólares. El monto, que parece importante, equivale a la mitad de lo que se fugó después de las PASO.

“Estados Unidos, en los últimos 10 años, se transformó en un gran productor de polipropileno y es un gran competidor para nuestras aspiraciones. No obstante, el incremento de la producción iría a engrosar las divisas obtenidas por la exportación, lo que significa dólares frescos tan necesarios en estos momentos, aunque para ello es necesario sacar la materia prima a precio competitivo, acceder a los mercados rápidamente, principalmente a los que están cerca, como los países vecinos, y lograr una cadena eficiente, abaratar los costos de transporte y de logística fundamentalmente, otorgar seguridad jurídica a los inversores y dar señales de certeza”, aseguró.

El último orador de la mesa fue Bruno Porchietto, el número uno de la Terminal de Contenedores TecPlata, que hace varios años busca despegar y no lo consigue.

“Un verdadero reto”, señaló Porchietto, si se tiene en cuenta que la firma invirtió cerca de 500 millones de dólares y estuvo cuatro años parada.

“En realidad, ni la región ni el país parecen haberse dado cuenta de la importancia de los puertos. Es una cuestión que no está en la agenda, por lo menos en los primeros puestos –apuntó-. Se sabe que ante un conflicto internacional, los puntos claves a cuidar son los puertos, son los primeros en ser atacados, porque forman parte de la infraestructura esencial, junto a caminos y puentes, entre otras cosas”.

El CEO de origen italiano, afirmó que una de las cosas que se propuso cuando llegó, hace cerca de un año, fue lograr que la terminal se pudiera diferenciar de la oferta que brindaba la competencia.

“Uno de los pilares fue la innovación, el nivel de servicio, la manera de tratar al cliente, de escucharlos, se dejó de ser una organización cerrada y abrimos las puertas para lograr una provechosa cercanía. El segundo pilar en que se asentó la nueva etapa fue la transparencia, algo que parece obvio pero que no siempre se cumple. Es muy frecuente, cuando se opera en otras terminales, no saber el precio final que va a salir la operación. En el portal que tiene Tecplata es fácil encontrar el presupuesto que siempre se cumple sin sorpresas, lo que da una mayor previsibilidad al cliente a la hora de hacer cualquier operación. El tercer punto es la competitividad, se ha evitado que un contenedor, cuando entra al país, triplique el costo que tiene afuera. Hay algunas cosas que resultaban inexplicables. Por ejemplo, forma parte de la práctica habitual que los buques para realizar todo el proceso de descarga tuvieran cinco días de gracia para realizar la operación, pero si se pasan un día, deben pagar por seis días. En Tecplata eso no sucede, los primeros cinco días hábiles son gratis y luego sólo se paga por los días excedentes, esto permite grandes ahorros en los costos”, expuso.

“La terminal ofrece grandes ventajas -es de fácil acceso, pueden entrar buques muy grandes, se tarda menos tiempo, cuenta con radios de giro que hacen más fácil maniobrar- que se traducen en ahorros de 55 mil dólares semanales, que es mucho dinero”, agregó.

Otro mito que hubo que derribar es que la terminal no funcionaba por la falta de accesos. Porchietto, cuenta que cuando se hizo cargo de TecPlata, le habían hecho saber que era un puerto sin acceso, por lo que se alquiló un vehículo 4×4 pero, para su sorpresa, llegó hasta el muelle y las oficinas “sobre un camino de doble mano pavimentado y bien marcado”.

Y sigue: “Luego de esa experiencia, contrataron una consultora con experiencia en el Canal de Panamá, quien concluyó después de pormenorizados estudios, que para la actual capacidad del Puerto La Plata, unos 450 mil TEUS anuales, la infraestructura vial era más que suficiente. Obviamente que si se duplica esa capacidad, como está previsto, entonces sí será necesario adecuar los caminos y aumentarlos”.

El gran desafío fue entonces convencer a las navieras y a los clientes sobre las bondades y ventajas que significaban operar en el puerto local. “El 2 de abril pasado, la naviera brasileña Login y la empresa Petrocuyo dieron el puntapié inicial para una nueva etapa que es promisoria. De a poco, el trabajo se va incrementando. Cada vez más, muchas empresas de la región se han ido sumando al paso dado por Petrocuyo y han mudado sus actividades del Puerto de Buenos Aires al de La Plata, un gran paso”, dice Porchietto.

Otra de las ventajas que ofrece la nueva Terminal, es su cercanía con la Zona Franca. Por ello están trabajando juntas para ofrecer mejores posibilidades a los operadores, para que utilicen esta herramienta tan apetecible en el comercio exterior. “Las posibilidades son enormes, ahora se está tratando captar carga transoceánica que, de lograrse, le daría un salto de calidad enorme a la región”, concluyó.

El final estuvo reservado para Paula Molinari, fundadora y presidente de WHALECOM, consultora líder en Latinoamérica en gestión del cambio y desarrollo de organizaciones e individuos.

La profesional abordó los cambios que se están produciendo en el mercado del trabajo por la revolución tecnológica que, a su juicio, es más importante que la revolución industrial. Calificó al fenómeno como “una ola hawaiana que, si no sabemos surfearla, vamos a morir en el intento”.

“Es muy frecuente que los empresarios de hoy, al tomar una persona joven para empezar a trabajar, y luego de arreglar las condiciones contractuales, la misma no se presente ni aparezca más. O que luego de ver las condiciones de alguien en la empresa para promoverlo a un lugar mejor con mejores condiciones de trabajo y salariales, esta le haga saber que no le interesa, ya que dentro de tres meses, piensa dejar de trabajar para irse a recorrer en moto toda América. Estas situaciones son moneda corriente en el nuevo mercado laboral y en general en todos los ámbitos”, inició.

“Estamos viviendo un modelo de cambio disruptivo, donde lo de antes no funciona, pero lo que viene no se sabe y éstos cambios no solo afectan a los empleados, sino a los clientes; se da en las escuelas y en los propios ciudadanos que deben elegir quién los gobierna”, sostiene.

“Es un verdadero tsunami, cuyos componentes principales son el avance de la tecnología y las nuevas posibilidades y soluciones que ofrece. Hasta hace pocos años, hacíamos largas colas en los bancos, para hacer una operación, hoy lo podemos hacer todo o casi todo en forma online. Eso es lo que se llama adaptación hedonista, si algo se resuelve, te olvidas de lo anterior y modificas tus hábitos”, afirma.

Y prosigue: “Otro elemento es la información, el uso intensivo del celular atraviesa todas las capas sociales, todos tienen móviles con prestaciones similares, entonces ahora se está conectado e informado al instante. Un trabajador rural que antes estaba aislado puede chatear con otro que geográficamente está alejado e intercambiarse información acerca de sus condiciones laborales. Esto no existía antes. El lugar donde intercambiar experiencias podría ser el boliche del pueblo y no siempre ocurría que se encontraran”.

Con respecto al impacto de la globalización especialmente en los jóvenes, dice: “Hoy el presente está en manos de los millennials, la generación que nació a partir de los ‘80, en las empresas de servicios ya ocupan casi el 90% de la fuerza laboral, en las tecnológicas el 100%, en cambio en las industriales todavía es incipiente y sólo alcanzan el 30%. Se calcula que para el 2025, esta generación supere su participación en más de un 70% del total”, añade.

“En la actualidad se están terminando la hegemonía de los baby boomers, aquella generación nacida después de la segunda guerra mundial hasta 1964, que marcó el paso de los años, y está naciendo los 40 años de millennials. Lamentablemente, la denominada Generación X es decir la de aquellos nacidos en el periodo que va del ‘64 al ‘80, es una generación de transición, que piensa como los millennials, pero que fue formada por los valores de los baby boomers”, asegura.

“Estos jóvenes de hoy no son el futuro, son el presente, están tirando abajo una estructura de 100 años forjada en la dirección y el control, donde había castas y compartimentos estancos que desembocaron en movimientos lentos y poco ágiles. De este modo, los millennials, impulsados por el uso de la web y otras tecnologías, han creado fronteras más difusas, donde poco importan las jerarquías” expresó.

Luego se refirió a la generación de centennials como “nativos digitales, más tecnológicos aun, son niños que juegan solos en sus casas, que no piensan en trabajar del modo que lo hacíamos nosotros, prefieren hacerlo a distancia, han resignificado el termino cercanía, ya no es estar al lado del otro sino conectado y no físicamente”.

“Hay que entender este proceso para ver cómo podemos captar esa nueva fuerza laboral. Vivimos en permanente cambio y a gran velocidad, mutamos de costumbres y gustos rápidamente, compramos un nuevo celular, no porque se rompió sino porque no me gusta más o quiero tener otras prestaciones, y esto ocurre en todos los órdenes de la vida, y ahora también en el trabajo”, aseveró.

“Los jóvenes eligen el trabajo y no es como antes, es la primera vez en la historia que la gente decide y no estamos preparados para ello. También es la primera vez que hay tal crisis en el traspaso generacional. Se tiene herederos, pero no sucesores, cada vez cuesta más la continuidad de los negocios familiares, las nuevas generaciones, piensan ese ‘es tu trabajo, yo quiero otro, el que me guste’. Es inédito el concepto de que el trabajo no es lo más importante, es parte de la vida, pero no la vida, por lo tanto quiero trabajar, estudiar, jugar al tenis, viajar o tener novio, todo a una misma escala”, dijo.

En relación a las motivaciones de los jóvenes a la hora de elegir un trabajo comenta: “ya no importa el prestigio o la solidez de la empresa que lo contrate, ni la seguridad que le pueda dar. Prefieren muchas veces flexibilidad, un menor compromiso y mayor tiempo libre, por eso en ocasiones, prefieren trabajar en un kiosco antes que en un banco. Otro valor que para las nuevas generaciones tiene importancia, es que el trabajo tenga sentido, por ello a las tabacaleras les cuesta mucho incorporar personal, no son bien vistas”.

“El tiempo es algo esencial en la vida moderna, las empresas tienen que respetar esto, ser innovadoras. El avance de las mujeres en cargos directrices es una buena noticia, las mujeres valoran mucho el tiempo. El desafío es escuchar a los jóvenes, generar espacios donde participen y que tomen decisiones. Si no los escuchamos quedaremos atrapados para siempre en esa gran ola hawaiana que no perdona”, finalizó.

El cierre

Para cerrar la 19na Conferencia del Día de la Industria, José de Mendiguren y Martín Rappallini tomaron la palabra.

Ambos coincidieron en la necesidad de cambiar la matriz productiva del país: “Argentina tiene un problema, le vende al mundo lo que vale poco y le compra al mundo lo que vale mucho”. Y en esa misma línea señalaron que “si no cambiamos esa matriz productiva, cada seis años vamos a tener la misma crisis”.

“La deuda no es ni buena ni mala, es como un cuchillo: sirve para comer y para matarte. Si la deuda se usa para cambiar la matriz productiva es una inversión, si la deuda se usa para tapar el agujero sin corregir la causa del problema lo que estamos practicando es el próximo default. Lo que espera la sociedad de nosotros, de los empresarios, es que nuestro aporte sea cómo crecer”, cerró el diputado.

Distinciones

Como es habitual todos los años, durante la velada hubo entrega de distinciones.

El Cr. Enrique Flaiban, CEO de PetroCuyo, recibió su reconocimiento por el compromiso industrial de esa empresa con la región capital. Entregó Claudio Alfredo Moretto, miembro de la Comisión Directiva de la UIGLP.

Por su parte, Hugo Timossi, presidente de la UIGLP, distinguió a Claudia Pérez, apoderada de la empresa Domeniconi Microfusión S.R.L. por la trayectoria.

También el Ing. Francisco Gliemmo, presidente honorario de la UIGLP, por el mismo motivo, entregó una distinción a Oscar Segurola, titular de la firma Einkarem S.A.

Finalmente se le hizo un justo y reconocido homenaje a Jorge González Ponce, recibió Emanuel González Ponce.