Por Roberto Art Decó
Desequilibrio Navideño: fiesta para algunos

 

Estaba pensando que la mayoría de mis contactos, son gente que está bien, por lo menos económicamente, no pasan grandes privaciones y tienen sus necesidades básicas cubiertas. Habrá algún pobre de espíritu o quizás varios, que tal vez los mensajes de felicidad y los buenos augurios de fin de año, difícilmente los contenten. Las causas del desasosiego pueden ser muchas, a lo mejor este año no pudieron cambiar el auto por uno mejor, no accedieron al último celular, el plasma que compraron les quedó chico, no pudieron viajar a Miami o las inversiones en dólar o lebacs no rindieron lo esperado.

También están aquellos que no están contentos porque este año les cuesta pagar la luz, las expensas, el futbol para todos, la prepaga y quién sabe si podrán salir de vacaciones, a pesar del derecho que tenemos todos a descansar.

Hay otra franja, que está un poco peor, que ya no tiene horas extras, que se le dificulta pagar el alquiler, que tiene menos changas que antes, que cada vez le cuesta más hacer un asadito, o simplemente llegar a fin de mes se le ha transformado en una verdadera odisea.

Por suerte todos tienen whatsapp, facebook, twiter, instagram o simplemente e-mail. Entonces uno le puede mandar saludos, buenos deseos, augurios de felicidad, mensajes de paz, amor y prosperidad, que engrosaran la catarata de mensajes habituales de esta época que son un mimo al corazón.

Como nos hemos metido en la selva del consumo en mucho de estos hogares, sobraran los regalos, el  vitel tone, algún lechón, buen vino, sidra o champan y se escucharan y verán en el cielo el color de los fuegos artificiales.

Aunque si uno se deja llevar por lo que escucha, en la mayoría de la gente, hay un dejo de insatisfacción, enojo o tristeza. A menudo se oye que las fiestas son una porquería, que hay que juntarse con parientes que se odian  por viejas rencillas familiares, o porque hay que llorar por los que ya no están, entre otros desencuentros. Para colmo ahora tampoco se le da tregua a la mentada grieta, que en realidad existió siempre, pero que antes no se notaba tanto porque éramos más tolerantes.

Creo que nos cuesta mucho festejar, o darnos el lugar y el momento para celebrar como corresponde. Todas las tribus o comunidades a través del tiempo han tenido su momento y lugar para sumergirse en las fiestas, en cambio en la sociedad moderna, más en las grandes urbes, sus habitantes, no disfrutan del descanso, ni el nacimiento de Jesús para la grey católica, ni la fiesta de guardar de los domingos, es respetada.

Pero hay una gran parte de la sociedad que  la Navidad y el Fin de Año, no lo podrán festejar como nosotros.

Porque están desocupados, olvidados, ninguneados por el resto, a los que Papá Noel no les traerá ni una Coca Cola, muchos no tendrán un pan dulce ni sidra para brindar, quien sabe si podrán poner algo sobre la mesa seguramente sin mantel. Sin embargo, los pobres, los marginados, los excluidos, se abrazaran entre ellos sin hipocresía, se darán los buenos deseos, brindaran con lo que tengan, un tetra, una birra, lo que sea, porque a ellos todavía les queda una cosa muy importante: la esperanza. No tienen otra cosa, y a ella se abrazan, esperan un mundo mejor, esperan que los hijos crezcan sanos, esperan que los abuelos tengan remedio, que su equipo de futbol gane el campeonato o simplemente el próximo partido, que puedan acertar a la quiniela. Festejaran genuinamente de haberle escapado a las balas, sorteado la miseria y escucharan cumbia a todo volumen en la puerta del rancho. Nada más que eso, esperando que la suerte cambie, que la taba se clave alguna vez para ese lado.

Para todos ellos, que difícilmente lean estas líneas, va mis mejores deseos, a los demás les digo que debemos aprender a ser felices con lo que tenemos (que es mucho) y no infelices con lo que no tenemos. Menos ceño fruncido y más diversión.

Para los creyentes, y también para lo que no los son, es un buen momento para sacar lo mejor que tenemos adentro, ser piadosos con los demás, respetuosos con el otro, dejar las mezquindades de lado, enterrar los odios que nos devoran, ser solidario, tener memoria y vivir con alegría, como le dijo aquel jardinero a su compañero: Seamos felices mientras podamos.

FELICES FIESTAS PARA TODOS.