¿Quién dijo que todo está perdido?

(Edición 103 Agosto de 2011) Hay que decirlo: la dirigencia opositora parece menos optimista que Fito Páez quien, en un gesto de poética buena voluntad, venía a ofrecer su corazón. Pero, claro, ofrecer el corazón no alcanza para descontar los más de 35 puntos de diferencia que Cristina Fernández de Kirchner y Daniel Scioli le sacaron a sus segundos. El panorama que se abre en cada fuerza y las opciones de los candidatos a gobernador.

El aplastante triunfo del (de los) oficialismo(s) en las primarias del 14 de agosto dejaron desconcertados a muchos, muchísimos que no se esperaban semejante paliza. La oposición apareció desarticulada a dar su lectura de los acontecimientos.
Los radicales se refugiaron en su vieja trinchera de la institucionalidad: «De persistir la tendencia que se verificó el domingo habrá un grave peligro institucional por desequilibrio de poderes en la Argentina como no hace demasiado tiempo», señaló el titular del partido, Ernesto Sanz en una conferencia de prensa.
Además, aclaró no critica al electorado por que «haya apoyado al gobierno» y recordó que la UCR «acompañó» al oficialismo mediante el voto de varias leyes.
«No critico que hayan apoyado al Gobierno porque votamos varias leyes que hemos acompañado. Nosotros queremos poner énfasis en que debe haber equilibrio en el poder y en el Congreso», insistió el dirigente radical. Lo que estaba queriendo dar a entender era que el voto debía volcarse hacia los opositores para que el gobierno no se desboque haciendo cualquier barbaridad que se le ocurra.
Una lectura así es la que hace Jesús Roríguez, quien en una carta abierta señaló: «un Gobierno que centraliza al máximo el poder, maneja de manera discrecional los recursos públicos y exhibe desapego por los procedimientos.»
Pero esa frase forma parte de una misiva pletórica de pases de facturas. Dijo que se perdieron 710 mil votos, que hubo «gruesos errores estratégicos» y que la alianza con De Narváez trajo «confusión», lo cual se verificó «dramáticamente» en el resultado de la provincia de Buenos Aires donde la opción candidato presidencial de Alfonsín obtuvo «casi seis puntos porcentuales menos que la de gobernador»..
La situación en la UCR está más cerca del sálvese quien pueda que de volver a gobernar. En Mendoza, por ejemplo, hay distritos que desdoblarán la elección para esquivar el arrastre que pueda llegar a tener la fórmula Fernández-Boudou. Y el propio candidato a gobernador de esa provincia, Roberto Iglesias (padrino político de Julio Cobos) se quiere acercar a Hermes Binner indisimuladamente: «No me voy a inmolar con Alfonsín», dijo públicamente. Lo mismo ocurre en La Pampa y Entre Ríos.
¿Y en la provincia de Buenos Aires?
Con el 12% de los votos que aproximadamente cosechó la lista del Udeso-, ingresarían a la Cámara de Diputados de la Nación apenas 4 legisladores. Ese número representa la mitad de los diputados que lo hicieron en 2009 cuando la lista del Acuerdo Cívico y Social -que en ese entonces integraba el radicalismo- alcanzó el 23% y ubicó a 8 postulantes.
La UCR cuenta con 16 diputados que en diciembre terminan sus mandatos y busca renovar esas bancas, pero con los números del 14/08 no será posible. Menos aún con los que difundió recientemente Artemio López.
En Radio 10, el titular del la consultora Equis, declaró que en los primeros sondeos realizados luego de las primarias, Alfonsín y Duhalde encabezan «las dos fuerzas que más se han erosionado después de las primarias» e incluso adelantó que algunos votantes del ex gobernador bonaerense podrían votar por el Frente para la Victoria.
Según el sondeo telefónico realizado por Equis, en tercer lugar se ubica Alberto Rodríguez Saá, con 9,2%, y más alejados ingresan Duhalde y Alfonsín, quienes pelean por el cuarto lugar con una intención de voto en torno al 7 por ciento. Más atrás quedaron relegados Elisa Carrió y Jorge Altamira, quienes pelearán por «meter» la mayor cantidad posible de legisladores en el Congreso.
Para los radicales no sólo está el riesgo de perder escaños en el Congreso de la Nación. También están en peligro muchas intendencias radicales, quizás el último reducto de resistencia que tuvo la UCR tras el fracaso de la Alianza y que le permitió rearmarse.
Desde el PRO, que no llevó candidato a presidente, Federico Pinedo –quien aspira a renovar su banca en octubre- deslizó la idea de que dos de los tres principales postulantes opositores a la Presidencia renuncien a participar de las elecciones generales de octubre, para mejorar las chances del tercero.
Desde el Frente Amplio Progresista (FAP) que postula a uno de esos tres candidatos: Hermes Binner, le contestaron a Pinedo que «sería interesante que decidan (el PRO) a qué fuerza apoyarán, en lugar de buscar respuestas a su indefinición en la oposición». Fue el diputado Gerardo Milman quien rechazó la propuesta y agregó que «no se le puede ofrecer a la ciudadanía acuerdos electorales vacíos, producto de la desesperación de algunos dirigentes por llegar al poder en las elecciones de octubre». Diez días después, los números parecen estar dándole la razón a los del Frente.
El escenario es incierto en Compromiso Federal y la Coalición Cívica. En el caso de la fuerza encabezada por Alberto Rodríguez Saa, aún no se sabe si podrá presentar la boleta de su hermano, Adolfo como candidato a gobernador de Buenos Aires. Ya el 9 de agosto, la Junta Electoral de la Provincia había manifestado que el puntano no cumplía con el requisito de cinco años de residencia en el territorio y además había una incompatibilidad al buscar su reelección en el Senado de la Nación por la provincia de San Luis. Podría competir en su lugar su vice, José Tagliafico, mientras avanza la apelación que hizo CF ante la Justicia.
En lo que respecta al partido que lidera Elisa Carrió, todo dependerá de lo que ocurra en la asamblea prevista para el 6 de septiembre. Se especula que allí Lilita podría bajarse de la candidatura presidencial. Este medio quiso consultar al candidato a Gobernador por esa fuerza, Juan Carlos Morán, pero el dirigente oriundo de la sexta sección no respondió.