La Juventud y la Experiencia, es la fórmula.

Opinión: Por Marta Médici*

La Juventud y la Experiencia, es la fórmula.  “Cuando la Juventud se pone en marcha, el cambio es inevitable” frase que acuñó nuestra presidenta Cristina Fernández el pasado 5 de mayo en un acto en Mendoza al inaugurar el CIC “Néstor Kirchner”.

Sin duda los jóvenes siempre son el presente y el futuro de las naciones y la argentina no es la excepción. Por estos años, después de muchos, la juventud volvió a creer que es posible realizar transformaciones estructurales, profundas, y lo hizo desde experiencias propias y ajenas, que dejaron la enseñanza que es desde lo colectivo, lo grupal que se logran las conquistas. Sin embargo no alcanza con entender el fracaso del reinante individualismo noventista o hacer flamear con una caña una bandera llena de inscripciones pero vacía de convicciones. Hubo y hay que organizarse, primero fue para resistir y ahora es para construir. Aquí la experiencia aporta lo sustancial y la juventud la impronta. Organizarse para transformar, esa es la misión y la bandera que hagan flamear, sea cual sea, lleve la inscripción que lleve del proyecto nacional y popular, siempre deberá estar en lo alto y el mensaje es mucho más profundo que las inscripciones, “acá estamos, dispuestos a transformar las injusticias en justicia y a no vender nuestras convicciones” esa es la lucha. Dentro de las organizaciones se aprende a debatir, a consensuar, a interpelar y ser interpelado, a sociabilizar los triunfos y a compartir las derrotas. Los jóvenes militantes de hoy, están en un difícil proceso de elaboración de futuras políticas, en un mundo que cambia a diario, pero con un clima favorable como no se veía desde la “primavera Camporista”, que el gobierno de Néstor y Cristina se encargaron de promover. La participación, la cultura, la inclusión, la equidad, la igualdad, la justa distribución de nuestras riquezas, la defensa de los interese del pueblo, la democratización de la palabra, la reivindicación de los que lucharon y fueron asesinados o desaparecidos, la injusticia y la paz social, son algunos de los tópicos que aúna a los jóvenes. El proceso de un recambio generacional está en marcha, y para bien de nuestra Patria son muchas más que mil las flores que han florecido y cientos de miles los capullos que lo harán. No puedo seguir escribiendo sin citar a Neruda “podrán cortar todas las flores, pero nunca detendrán la primavera”. Para que este recambio se produzca de manera exitoso y natural, hay que identificar la puerta del fracaso, que es la de la urgente inmediatez y encontrar la puerta del éxito que es, la de la gradualidad continua, donde la transferencia de conocimiento y experiencia se produce solidariamente y sólidamente. Luego sí, las nuevas generaciones estarán con la fortaleza necesaria para encarar la empresa más importante que es la conducción de los destinos del pueblo argentino. Hoy, después de 45 años de militancia, donde el pueblo me dio la posibilidad de ser su representante en distintas esferas, siempre confiando en mí la defensa de sus intereses, me encuentro rodeada de jóvenes que todos los días me aportan energía, me acercan propuestas, me piden consejos, me muestran la realidad desde otro punto de vista, me piden y me animan a seguir construyendo este proyecto nacional y popular que comenzó el 25 de mayo de 2003 y que no tiene fecha de vencimiento siempre que sigan floreciendo mil flores. Sepan los jóvenes que no hay nada más hermoso que saber que todo lo que uno hizo, hace y continuará haciendo tendrá los mejores herederos, los que llevan en el ADN a Perón, Evita, Néstor y Cristina. En octubre el triunfo nos encontrará juntos celebrando la continuidad y profundización de nuestro proyecto nacional y popular por la defensa de todo el Pueblo Argentino.

*Por Marta Medici
Diputada FpV-PJ
Presidenta de la Comisión de DDHH