Aníbal Fernández, entre libros y alpargatas

A partir de su libro “Zonceras argentinas y otras yerbas”, el Jefe de Gabinete retoma los conceptos de Arturo Jauretche y los actualiza al kirchnerismo. Sarmiento, la Sociedad Rural, Néstor Kirchner, Clarín, Techint y la unión latinoamericana, algunos de los temas por los que se paseó el quilmeño.

Hombre de Quilmes (de la ciudad y del club), Aníbal Fernández puede dar cuenta de una carrera política que lo define, indudablemente, como peronista. Pero peronista más allá de la obviedad de sus cargos institucionales o partidarios, es un peronista, como definió Borges, incorregible. Por eso en su diálogo con LA PROVINCIA HOY se irá paseando por el último medio siglo de pensamiento nacional con soltura, armando su propio recorrido porque, en definitva, es un conocedor del camino. Aníbal ha caminado, a qué dudarlo. ¿Calle? Seguro. Es el más “callejero” de los miembros del gabinete nacional pero, a la vez, cita permanentemente conceptos teóricos que sólo se adquieren con estudio. Alpargatas, sí; libros, también.

Por eso no es de extrañar que Fernández haya retomado a Arturo Jauretche para hacer una lectura de las zonceras actualizadas de nuestra época. Hay quienes dicen que “Zonceras argentinas y otras yerbas” es un libro oportunista, una de las típicas bravuconadas del Jefe de Gabinete. Cabría preguntarse, de todos modos, por qué ningún otro lo hizo antes.

Responde Aníbal: “Este sueño que empezara allá por el 2003 ha dado tanta carne, tanta carnadura, tanta cosa mágica que históricamente nos ha impregnado el peronismo y que Néstor nos llenaba con esa cosa loca, con ese determinismo calvinista que lo caracterizaba y que lo termina redondeando Cristina con sus formas… ¿Y nosotros cómo no nos vamos a animar a decir cosas respecto de lo que nos ha pasado estos últimos ocho años y medio? porque Jaurecthe escribía para refutar los disparates argumentales contra el gobierno de Juan Perón, y nosotros intentamos humildemente afanarle sus herramientas para criticar los disparates argumentales contra Néstor y Cristina.

Y hay elementos que nos enseñan y nos dicen que el camino es el correcto. Porque hay razones que justifican que hay una suerte de paralelismo entre el gobierno de Juan Perón y Cristina-Néstor. En aquel momento, Perón pensó en el mercado doméstico, “los nuestros son primero que ninguno”, y Cristina lo dijo claramente: no somos imparciales en este tema porque hablamos de mercado doméstico, porque discutimos la integración latinoamericana y en aquel momento se hacía exactamente lo mismo. Ya hablaba Juan Perón del ABC: Argentina, Brasil, Chile. Hoy nos tocan responsabilidades un poco más profundas. De la misma manera, tenemos que darnos cuenta que los enemigos de aquel momento son los mismos enemigos de este momento.

Es difícil notar cuánto de herencia de Jauretche tiene este Aníbal verborrágico o, mejor dicho, cuánto de esa herencia es natural o forzada por el mismo ministro. Lo cierto es que su lectura de los principales tópicos de Manual de Zonceras Argentinas (Sarmiento, la Sociedad Rural) lo remiten a una situación contemporánea y vigente con una extraordinaria recurrencia de situaciones y nombres. Casi un episodio de realismo mágico.

-Hace poquito, en la Sociedad Rural nos daban un discurso político porque de política agropecuaria ya no hablan más. Las políticas agropecuarias las fija la Presidenta de la Nación. Y nos mostraban a Sarmiento porque, como ellos tienen plata, pueden hablar de Sarmiento; los negros como nosotros no podemos porque no somos cultos. Pero resulta ser que en esa exhibición de ese Sarmiento antojadizo que se pusieron a hablar, no dieron cuenta de que aquel Sarmiento en 1865, 15 días después de la muerte de Abraham Lincoln, ya no hablaba de lo mismo: mercado doméstico, control aduanero, crecimiento de la industria, crecimiento agropecuario. El desarrollo ese que nos quieren mostrar, nos mostró que no pudo hacer nada Sarmiento porque confrontó con la Sociedad Rural presidida por su fundador, que se llamaba José Alfredo Martínez

de Hoz. Y Juan Perón hizo exactamente lo mismo con un presidente de la Sociedad Rural que se llamaba José Alfredo Martínez de Hoz, padre de este José Alfredo Martínez de Hoz, hoy juzgado por delitos de lesa humanidad. Entonces, los enemigos son los mismos.

Pero el más claro concepto que tenemos que sostener y defender, es que tanto en aquel gobierno de Juan Perón como en el de Cristina y de Néstor, el poder político y el poder económico no están en el mismo lugar. Durante muchos años estaban uno arriba del otro. Nos mostraban por los diarios que viajan con el presidente a no sé qué cosa, a tal lugar, y uno podía pensar, “pucha, viajan a tal lugar y empiezan a hacer negocios”. ¡No! El negocio se hacía arriba, en el avión; ahí se hacía el negocio. Con lo cual el concepto que nosotros tenemos es que el poder económico resida donde estan los “clarines”, los “rechines”, pero el poder político reside en la voluntad popular y hoy está en cabeza de Cristina Fernández de Kirchner.

-Jauretche señalaba el horror que le producía a la generación del ’80 la conformación inmigratoria. ¿Cómo se puede trasladar eso a lo que pasa hoy? Por un lado, con la conformación de la UNASUR pero por otro, con un cierto aumento de la xenofobia.

-Lo cuento en el primer libro (N. de la R. está próximo a editarse una segunda parte de Zonceras argentinas…). Nos decía una periodista de un canal que no hay que mencionarlo (porque nos putea cada vez que tiene oportunidad): “La Argentina tiene una inmigración de baja calidad y me hago cargo de lo que digo”. Yo soy hijo nieto de españoles y cuando venían esos que venían, blanquitos, de ojos celestes, tampoco nos querían porque decían que era la chusma ultramarina, tampoco nos quisieron. Primero nos dicen entonces que hay que sacar a la inmigración que es de baja calidad, entonces, sacamos a los paraguayos, los bolivianos y los chilenos y se resuelve. “No, los problemas somos los argentinos”, entonces traigamos paraguayos, bolivianos y chilenos. Nunca van a estar de acuerdo porque lo que no quieren es que sea el hombre común, la mujer común, la que se ponga la frente de la lucha, como ha sucedido todos estos años en estos pueblos, y es lo que nosotros reivindicamos.

Perón decía que nos van a resolver las cosas por teléfono si no nos unificamos. Y nosotros les respondimos con una UNASUR a Juan Perón. Una UNASUR que en Chile supo dar vuelta el intento de golpe de estado de Bolivia, una UNASUR que en Argentina supo dar vuelta el intento de golpe de estado de Ecuador, una UNASUR que en cabeza de su secretario general, nuestro queridísimo compañero Néstor Kirchner, paró la guerra entre Colombia y Venezuela. Nosotros somos esto. Somos la

América morena que se respeta a sí misma.